“En esta época del año simpre hacemos un llamamiento al sentido común”

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09-1

  Entrevista de hugo hernández

antonio rodríguez sotillo - Unidad de lesiones medulares

Llega el verano y con él la masiva afluencia a piscinas, playas y ríos de bañistas que llevan meses esperando el buen tiempo para darse un chapuzón. Para la Unidad de Lesiones Medulares del Hospital Universitario es la peor época del año. El departamento es uno de los más avanzados del territorio español. La tecnología puntera en rehabilitación es una seña de identidad de este servicio, ademas de sus profesionales, reconocidos en muchos hospitales de Europa.
El responsable de esta unidad del complejo sanitario coruñés, Antonio Rodríguez Sotillo, espera que este año la siniestralidad en las zonas de baño descienda como sucedió en 2010, cuando hubo dos lesionados medulares a los que el infortunio y un exceso de confianza les ha cambiado la vida para siempre.
Pero recuerda también que si los accidentes mortales de tráfico han descendido debido a las nuevas normativas impuestas desde el ejecutivo central, los siniestros causan hoy más lesionados medulares.
—¿Su unidad teme la llegada del verano?
—Lo cierto es que en esta época del año siempre hacemos un llamamiento al sentido común para que evitar los accidentes en playas, piscinas o zonas de baño. Gracias a los medios de comunicación estos siniestros han descendido, pero hay que seguir perseverando para que la cifra de roturas completas de médula se reduzca.
—¿El pasado año no fue de los peores?
—Como ya sabrá, el pasado verano atendimos dos fracturas completas debido a dos malas zambullidas en el agua. Una fue en A Coruña y otra en un arenal de las Rías Baixas. A pesar del número, que es bajo, hay que recordar que estas fracturas fueron totales, o lo que es lo mismo, irrecuperables. No sólo le cambian al vida al paciente, sino a toda su familia.
—¿Qué consejo les daría a los bañistas que se van a tirar al agua de todas las maneras?
—Si se van a tirar, que lo hagan de pie y en zonas cuya profundidad esté asegurada. Nunca de cabeza, eso sólo lo pueden hacer los profesionales.
—¿Y nunca contra las olas?
—Estamos acostumbrados a ver a gente entrando en el agua de cabeza en el momento que rompe la ola en la orilla. El problema es que desconocemos si hay un banco de arena o si no existe suficiente profundidad. El paciente de A Coruña del pasado año tuvo este problema. Se lanzó contra la ola y chocó contra un banco de arena. Sufre una tetraplejia irreversible.
—¿Cree que debería prohibirse lanzarse de cabeza en los arenales?
—En las piscinas ya está prohibido y existen suficientes señales para advertir de esta prohibición. En los arenales ya es otra cosa. Es quitarle la libertad a un individuo de bañarse como quiera en un lugar público. Creo que es más efectivo el sentido común y los medios de comunicación. Es más, si lo prohibimos, creo que habría más accidentes.
—¿Cómo se le dice a una persona que no va a caminar nunca más en la vida?
—No es fácil, pero en la unidad tenemos expertos capacitados para realizar un abordaje de estas características, de tipo psicológico, y no solo para el paciente sino también  para familia. Repito que cuando a uno le toca una rotura completa lo sufre también su familia.
—¿Y los accidentes de tráfico graves? ¿Han disminuido con las nuevas leyes?
—Así es, pero hay que dejar claro que lo que han descendido son los accidentes mortales. Eso no quiere decir que no haya lesionados medulares. El caso es que la normativa del carné por puntos y la reducción del límite de velocidad han propiciado que las colisiones se produzcan con menos energía. Cada vez se ven menos lesiones medulares incompletas porque los accidentes no son tan violentos. Por ello nuestro papel rehabilitador cada vez tiene más importancia.
—¿Qué hay de la Fundación Averhó?
—Hemos tenido problemas de financiación, como es lógico en los tiempos que corren, pero también hemos conseguido grandes logros. Llevamos a cabo el primer curso de animación en 3D de la Fundación Averhó para lesionados medulares. Y ya vamos con el segundo año de un programa formativo de tres que siguen trece alumnos, la mayoría en el Centro de Promoción de la Autonomía Personal de Bergondo.
—¿La mayoría son jóvenes con lesiones graves de médula?
— Sí, en su mayoría lesionados en accidentes de tráfico, que desarrollan un programa práctico y en el que aprenden a diseñar instrumentos adaptados. Mi objetivo es continuar con él.


 

“En esta época del año simpre hacemos un llamamiento al sentido común”