“En muchas facetas, el peso de las mujeres será mayor que el de los hombres”

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A punto de estrenar una nueva edición del festival del cómic Viñetas desde O Atlántico, Miguelanxo Prado afronta con razonables expectativas la difícil tarea de mantener el nivel de otros años, que “en las circunstancias actuales es ya todo un reto”, porque la crisis sigue pasando factura a la cultura.
Y es que el responsable del salón se teme que “aún tardaremos en recuperar el impulso y después tendremos que recuperar el terreno perdido, que es también inmenso”, confiesa el autor de la premiada “Ardalén” y catapultado por “Trazo de tiza”. Prado cree que “lo que hay que arreglar es la situación del país, no la del cómic”.
Casi a las puertas de Viñetas, el festival internacional del cómic que se celebra cada agosto desde 1998 y que arranca mañana, el dibujante gallego y director del certamen aspira este año a confirmar la participación de las mujeres, pues, aunque el mundo del cómic ha tenido tradicionalmente un sesgo muy masculino, en la actualidad “una mujer tiene las mismas oportunidades que un hombre”.
El reconocimiento es más cuestión de tiempo, asegura, aunque casos como los de Marjane Satrapi, Bárbara Canepa o Ana Miralles cuentan en estos momentos con prestigio internacional; de hecho, la prolífica y versátil madrileña autora de “Djinn” participará en esta edición en femenino de Viñetas.
En la narrativa, en la música, en la plástica, en el mundo de las artes en general, dice Prado, la situación “es más igualitaria” pese a haber “puntos negros” en los que, tal vez por razones particulares, la presencia femenina o la valoración de su trabajo es menor. No obstante, cree el director del salón que la tendencia es “imparable y que, incluso, en muchas facetas, la situación se invertirá y el peso de las mujeres será mayor que el de los hombres”.
Premio Nacional del Cómic 2013, Miguelanxo no tiene interés en “crear escuela”, en tener “discípulos”, en decirle a nadie cómo tiene que hacer su trabajo, sino que quiere tener colegas que cuenten cosas diferentes a las suyas. Poco o nada tiene que ver su obra con la de David Rubín, Emma Ríos, Kiko da Silva, Fran Bueno o Fernando Iglesias, pero el conjunto es incuestionable y proyecta una imagen de Galicia con “suficientes individualidades como para generar ya una imagen de colectivo”.
Prado cree que la gran virtud de la historieta gallega es que no hay ideario común que respetar, ni principios fundacionales que defender: “Somos un grupo cada vez más numeroso, con intereses, estéticas, ambiciones y modos de entender y afrontar este lenguaje de lo más diverso”, sostiene.
Ahora que tener un espacio expositivo permanente para desarrollar actividades culturales y didácticas en torno al cómic, donde se ubica la Escuela de Arte Pablo Picasso o el Instituto de Adormideras, con bachillerato artístico, es una de las posibilidades, Prado engorda su carrera con un libro “en grises” de género policíaco sobre los miles de afectados por las participaciones preferentes y los desahucios.

“En muchas facetas, el peso de las mujeres será mayor que el de los hombres”