Nadal-Federer: vuelve un clásico

Rafael Nadal

El suizo Roger Federer y Rafa Nadal se medirán en una de las semifinales del Open de Australia, un duelo clásico entre dos amigos y grandes rivales, que en cuartos dejaron en la cuneta al escocés Andy Murray y al búlgaro Grigor Dimitrov respectivamente.
Nadal disparó primero y necesitó tres horas y 37 minutos para librarse de Dimitrov, por 3-6, 7-6 (3), 7-6 (7) y 6-2. Luego, Federer, mucho más en forma que Murray, que compite en su segundo torneo después de operarse la espalda en septiembre, se impuso por 6-3, 6-4, 6-7 (6) y 6-3, en tres horas y 20 minutos, para lograr por undécima vez consecutiva las semifinales.
Y ambos volverán a medirse mañana, con 32 duelos ya en su historial, sabiendo que Rafa ha ganado 22 de ellos, y los dos que disputaron en Melbourne, la final de 2009 y las semifinales de 2012 también acabaron cayendo del lado del manacorense y con el Basilea llorando.
Pero este Federer de 2014, de 32 años, está resuelto a hacer lo imposible por dejar su marca en la historia de este deporte donde ya ha ganado 17 títulos grandes y cuatro de ellos aquí. Lo demostró jugando dos primeros sets de ensueño ante Murray, y sin desanimarse luego cuando su rival levantó dos bolas de partido en el desempate del tercero que acabó llevándoselo, y volviendo a la carga en el cuarto.
Antes, Nadal cedió su primer set en el torneo, salvó tres puntos que le hubieran costado otro más, pero al final logró dominar al joven búlgaro. Sus problemas en la mano izquierda, que permanece vendada para proteger la herida que tiene abierta en la palma, mantuvo en vilo al Nº1 mundial.
El conocido refrán “gato con guantes no caza ratones” se hizo realidad en Rafa, porque a su mano le faltaba sensibilidad en los agarres, especialmente para conectar su saque. Al no poder cerrar bien la empuñadura y sentir con naturalidad el toque, Nadal juega disminuido.
Así cedió dos veces su saque con doble falta final y cometió siete de ellas en todo el encuentro. Y su tarjeta mostró 47 errores no forzados, 27 de derecha, demasiados en su cuenta.
Dimitrov estuvo formidable con su servicio: hizo 16 aces, uno a 219 kilómetros por hora. Supo aprovecharse de los fallos de Nadal para escaparse en el marcador, e incluso tuvo el partido en sus manos de haber concretado tres puntos de set en el tercer parcial, que falló con sendos ‘regalos’ de derecha con Nadal casi vencido.
Ahí firmó su sentencia de muerte el novio de Maria Sharapova. La experiencia de Nadal, ganador de 13 títulos de Grand Slam, impulsó al de Manacor en el cuarto set, en el que ya dominó a placer, respirando con algo más de tranquilidad tras un partido agobiante. Y ahora le espera de nuevo su gran amigo Roger Federer.

Nadal-Federer: vuelve un clásico

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