Las cámaras de un local aportaron la foto del hombre que acosó a una menor la noche que desapareció Diana Quer

La familia insiste en solicitar que se difunda la imagen de Diana Quer

El reconocimiento facial de un individuo por parte de una menor de edad de A Pobra a la que acosó, insultó y agredió la misma noche que desapareció Diana Quer ha supuesto un gran avance para los investigadores de este complejo caso. Este testimonio de esta muchacha, que desde la Guardia Civil consideran desde un primer momento esencial en la resolución de este suceso, es lo que ha supuesto que se la considerase como una testigo protegida. Aunque los agentes de la Benemérita implicados en las pesquisas ya venían trabajando con una relación de sospechosos sobre los que se iba estrechando el cerco, la identificación a través de una fotografía por parte de la chica pobrense parece que permitió dar un paso importante. 
Cabe señalar que los investigadores obtuvieron la imagen de ese hombre, que le mostraron a la referida joven de la villa, a través de las grabaciones de las cámaras de vigilancia de uno de los negocios de la localidad barbanzana que estuvieron visitando en días posteriores a que Diana López-Pinel, madre de la adolescente madrileña, presentase la denuncia de su desaparición. Ello hace suponer que hasta este momento no figuraba en el fichero policial de delincuentes, lo que pudo estar dificultando hasta este momento las gestiones que se llevaban a cabo para incluirlo en la relación de principales sospechosos en el caso. La forma de la obtención de la imagen es una demostración de lo importante que puede resultar la colaboración ciudadana en la resolución de este caso, de ahí los numerosos llamamientos que se hicieron en ese sentido desde la familia y la Guardia Civil.
En este sentido, ahora se está trabajando en la consecución de las pruebas o evidencias que lo vinculen con lo que le pudo suceder a Diana Quer. Cabe recordar que, según el testimonio de la muchacha a la que acosó, se dirigió a ella con la expresión “morena ven aquí”, la misma que la adolescente madrileña le había indicado a un amigo de Madrid a través de un mensaje de whatsapp con la que la estaba llamando un individuo. Del mismo modo, la testigo protegida había ofrecido una descripción física muy completa de ese hombre, entre cuyos rasgos destacaba un tatuaje en el hombro y su altura y tez morena. Lo que le ocurrió a esta muchacha se registró escasas horas antes de que se perdiera de vista a la madrileña.
Los investigadores siguen trabajando en otras líneas para apuntalar las diligencias que están llevando a cabo, y entre las que se incluyen la búsqueda de un coche y una matrícula entre las registradas en las numerosas imágenes de las cámaras de vigilancia que recopilaron y cuya revisión y análisis está resultando muy laborioso. Además, también están tratando de recuperar la información borrada de los almacenamientos virtuales del teléfono móvil de Diana Quer, del que también están tratando de determinar las coincidencias en las conexión con esas mismas antenas por parte de otros aparatos de similares características.
Además de centrarse las investigaciones únicamente en las hipótesis de la desaparición forzada o voluntaria, también se da por descartado que la muchacha pudiera haberse subido a un barco que partiera desde las instalaciones del club náutico de A Pobra, pues no hay ningún elemento que les invite a pensar en ello, ya que ni los vigilantes la vieron ni las cámaras de seguridad recogieron la imagen de la joven en los accesos al mismo. n

Las cámaras de un local aportaron la foto del hombre que acosó a una menor la noche que desapareció Diana Quer

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