El Leyma se pierde en los dos últimos minutos

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chaly novo 
a coruña

Competimos como siempre, y perdimos como (casi) siempre. Así se resume la quinta derrota del Leyma en seis partidos, otra vez en un final apretado donde los errores de los pupilos de Tito Díaz resultaron tan o más decisivos que los aciertos del rival
Ritmo alto de inicio, que los pupilos de Andreu Casadevall aceptaron, pese a no ser su mejor hábitat, aunque sí se movió bien en él su base Peciukevicius, que aprovechó su superioridad física sobre Monaghan para anotar en penetración y asistir en el poste bajo a Toncinic.
Un triple de Monaghan dio al Leyma la primera renta ‘importante’ (12-6), pero justo ahí empezó la primera pájara local: parcial de 0-9. El segundo triple del base estadounidense cerró la hemorragia y dio paso a la respuesta naranja: parcial de 7-0 para cerrar el cuarto (22-17).
El segundo acto lo abrió Burjanadze con una canasta tras titánico  rebote ofensivo. Pero entonces entró en escena Edu Martínez. El ex del Breogán y del Ourense plantó sus reales en la esquina izquierda y, ante la pasividad de los jugadores de Tito Díaz, levantó al CB Miraflores a base de aciertos lejanos.
De la laxitud defensiva –el Leyma no cometió su primera falta en este periodo hasta pasados casi ocho minutos– se benefició también Fornas, con dos triples consecutivos –ambos lanzando solo y con todo el tiempo del mundo– para voltear el marcador (35-38) y desintegrar la defensa 2-3 que el Díaz había ordenado unos minutos antes, y que fracasó por la falta de agresividad de sus hombres, que se fueron al descanso con un déficit de cinco puntos (35-40).
El paso por vestuarios no bastó para aclarar las ideas del Leyma, que encajó un 4-8 de salida, en unos minutos en los que hasta le costaba lanzar. Con el equipo burgalés ocho arriba (42-50), llegó la reacción. Abia y Hernández pulsaron el botón de intensidad defensiva y el andaluz, además, anotó dos triples, la mitad más uno de un parcial de 10-0, que niveló un marcador que se mantendría así hasta el minuto 30 (54-54).
Los 10 finales empezaron y acabaron en modo esperpento. De los primeros cinco y medio habla por sí solo el marcador: 3-2. Un tiempo muerto despertó a ambos equipos, que pasaron de no sumar a hacerlo de tres en tres, y en todas las modalidades posibles: triple (Edu Martínez –sobre la bocina de posesión– y Vega), 2+1 (Toncinic) y tres tiros libres (Stelzer).
Tras los aciertos del escolta local (64-65), llegó la película de terror. Monaghan pierde el balón (mal pase), Pecikevicius hace lo propio (mal bote), Stelzer imita a su compañero, el lituano se muestra reincidente (dobles subiendo el balón) y Monaghan pierde el balón en un pase suicida de lado a lado de la pista. Así, todo seguido. Sin cortes.
Para rematar, Stelzer no se atrevió a lanzar desde 6.75 y pringó a Monaghan, que se la tuvo que jugar desde 9 metros. Pecados de juventud. El Miraflores, trufado de experiencia, no desaprovechó los regalos y sentenció desde el tiro libre otro ‘déjà vu’ naranja. n

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