“Nos gusta hacer el punki con las guitarras españolas y sacar nuestro lado gamberro”

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Los hermanos Muñoz se presentan en el Palacio de la Ópera desnudos. Sin artificios. Con tan solo dos guitarras y un público con muelle en la butaca. Toca rumba. Y la gente no está dispuesta a quedarse impasible. Quiere estopa.

¿Cómo es Estopa en formato teatro?
El auditorio y los teatros parece que formalizan un poco a la gente. Llevamos siete conciertos y está siendo muy divertido. Los sitios más pequeños hacen que los directos tengan otra magia. Interactuamos con el público y aunque al de los domingos le cuesta más, el de los viernes y los sábados se levanta a la mínima de sus asientos.

Con un momento fan en el que salen a cantar, ¿no?
Es más un momento “azar”. Hay un foco loco que de repente se para en alguien y lo sube al escenario a hacer el chorra, a cantar o a adivinar algo. Mejor que el público no se acomode porque a ellos también les va a tocar.

¿De qué manera ha colaborado José Corbacho?
Nos ha ayudado a teatralizar el espectáculo. Hemos realizado un montón de brainstormings y es cierto que él domina el tema escénico. Tanto que para los próximos proyectos, volveremos a él con los ojos cerrados. Corbacho está, sobre todo, en los momentos “azar”, donde pedimos la colaboración del público, pero en el concierto también hay mucho de improvisación.

Con un último disco en el que se reencuentran con Latinoamérica.
Con las dos primeras giras de 2001 y 2001 o 2003, ya no me acuerdo, de repente nos encontramos saturados de conciertos. No teníamos tiempo para componer y decidimos parar un poco nuestra aventura americana y cambiar el modus operandi a sacar disco, girar y descansar. Desde el tercer trabajo hacemos así y es por eso que volvimos a estar preparados para reencontrarnos con el público americano.

¿Cómo fue el regreso?
Muy bueno, para “Esto es Estopa” contamos con 23 músicos, con Lila Downs que se llevó nuestros temas al México más ancestral, con Celso que pasó la de “la  raja de tu falda” por la cumbia y Vicentico, que es un referente nuestro de la adolescencia con Los Fabulosos Cadillacs. En septiembre volveremos.

“Esto es Estopa” tiene más sentido que nunca en este formato, ¿no cree?
Sí, porque es como siempre las hemos tocado, sin ningún tipo de aditivo, ni bajos ni guitarras extras. Porque las canciones nacen y mueren, pero también vuelven a resucitar. La puesta en escena es la recreación de una calle cualquiera, con una iluminación muy cuidada. Tocamos veintitantos temas en una hora y 50 minutos.

¿La clave está en no marcarse objetivos?
Sí, no hay objetivos ni tan siquiera bajos. Simplemente no nos los ponemos. Nunca se nos dio por pensar en el gusto de nadie, porque no sé la clave del éxito pero sí la del fracaso, que es intentar gustar a todo el mundo.

¿Para cuándo un nuevo disco?
Cuando nos llamaron para grabar “Esto es Estopa”, teníamos el 80 o 90% de un disco. Después vino México y España. Más tarde, Latinoamérica, así que no quiero meterme presiones, pero supongo que en 2015 saldrá un nuevo trabajo.

¿Por dónde van los tiros?
Los tiros van siempre en la misma dirección. No nos hemos cansado de nosotros mismos y vamos cambiando matiz a matiz, lo que pasa es que los cambios son pequeños. Al principio, repudiábamos el sonido electrónico porque pensamos que las canciones se convertirían en dance. Ahora sabemos que nuestra música se puede enriquecer con estos ingredientes en la dosis justa. Nos gusta hacer el punki con las guitarras españolas y sacar nuestro lado más gamberro. Nuestras influencias son las cintas de mi padre de Los Chichos, Camarón y Pata Negra y las de mi madre de Pimpinela. Después, están las nuestras, de Extremo, La Polla Records y Siniestro. A esta gente les debemos mucho.

“Nos gusta hacer el punki con las guitarras españolas y sacar nuestro lado gamberro”