El Barcelona paga cara su relajación en el campo de un gran Villarreal

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El FC Barcelona empató ante el Villarreal en El Madrigal (2-2) en un choque en el que los catalanes se impusieron en la primera mitad a balón parado y con un discutible penalti incluido, pero se dejaron igualar por un cuadro castellonense que lo dio todo en el segundo tiempo, llevando peligro al arco de Claudio Bravo.
El cuadro de Luis Enrique tuvo un partido incómodo en El Madrigal ante un equipo que le presionó la salida de balón muy arriba, pero consiguió adelantarse en el marcador a balón parado en dos ocasiones. Primero Rakitic y después Neymar convirtiendo un dudoso penalti conseguían doblegar a su oponente, pero en la segunda mitad los locales tiraron de orgullo y consiguieron poner las tablas.
Cuando más cómodo se sentía el ‘submarino amarillo’, los de Luis Enrique conectaron bien entre líneas y recibieron una falta peligrosa. La botó Messi al corazón del área y de la lucha aérea de Luis Suárez, Rakitic cazó el rebote para rematar raso a bote pronto con maestría al único hueco que se vislumbraba entre el mar de piernas amarillo (min. 20).
No se amedrentó el combinado castellonense e intentó buscar la espalda de la zaga blaugrana, encontrando a Denís Suárez en un uno contra uno ante Piqué, en la que el central fue al suelo y el balón le pegó en la mano en lo que pudo ser la segunda amarilla del catalán. 
El Barça reaccionó aguantando más la posesión, no solo dominando más el esférico, también haciéndolo en zonas más peligrosas con varias combinaciones merodeando el área rival. Messi asistió a Neymar a cinco del final y el brasileño quiso superar a Asenjo orientando el control, pero el meta cortó limpiamente el balón con la mano y ambos chocaron cayendo al suelo el delantero. El árbitro señaló penalti, con el protagonista lanzando a lo ‘Panenka’ y poniendo el segundo.
Bakambu recortó distancias en el minuto 58 y en un saque de esquina Mathieu, que sustituyó a Piqué y había cometido un par de fallos, remató sin querer con el hombro hacia su portería en el 0-2. Hirió al equipo visitante, que se quiso adueñar del partido otra vez pero le faltó empuje en los minutos finales.

El Barcelona paga cara su relajación en el campo de un gran Villarreal