El oleaje obliga a cortar el Paseo Marítimo a los peatones en Riazor a pesar del buen tiempo

La Policía Local mantuvo un cordón de seguridad hasta que se retiró la marea | javier alborés
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A pesar de la subida del termómetro y de los cielos despejados, ayer volvió a decretarse la alerta naranja, aunque solo en el mar, que envió olas de hasta cinco metros de altura contra la costa. Los servicios de emergencia municipales tomaron las medidas de precaución de costumbre y a las once de la mañana ya se habían cerrado los accesos a la playa, lo que no impidió que varias personas bajaran a la arena para disfrutar del buen tiempo. Sin embargo, el Paseo Marítimo tuvo que ser cortado en Riazor durante la pleamar, a las seis de la tarde .

Pocas horas antes, pasadas las siete de la madrugada, la Policía Local había tenido que acudir a la playa de Riazor para sacar de ella a un sevillano de 32 años en avanzado estado de intoxicación etílica. Presuntamente había venido a la ciudad para disfrutar del encuentro que se libraba ayer en Riazor entre el Sevilla y el Deportivo. Según fuentes municipales, el hincha había estado de marcha toda la noche, puesto que estaba tan ebrio que apenas podía tenerse en pie. De hecho, cuando los policías locales lo encontraron, estaba de rodillas.


“Hubo suerte, porque el mar estaba muy calmado”, señalaron las mismas fuentes. En el momento de los hechos, el nivel de alerta era verde, lo que probablemente impidió que el hispalense se ahogara, porque en su estado no habría sido capaz de luchar contra oleaje. En realidad, había perdido el equilibrio por el terreno arenoso y el empuje de las olas pero aún así, trataba de introducirse en el agua moviéndose de rodillas. Los agentes se lo llevaron al hotel donde se hallaba alojado, cerca del Paseo Marítimo.

Duna sobrepasada
Debido al buen tiempo que reinó ayer durante toda la tarde, y al hecho de que había un encuentro en Riazor, el Paseo Marítimo se hallaba especialmente transitado. El cierre no fue total, solo en el punto de Riazor donde suelen batir las olas, puesto que estas comenzaron a rebasar la duna de protección durante la pleamar. Los policías locales instalaron una cinta e invitaron a abandonar la playa a todos aquellos que se encontraban en ella, disfrutando del sol.


La alerta naranja se mantuvo durante toda la noche, aunque el momento de mayor peligro fuera la pleamar. La dirección del oleaje es oeste, y la bahía del Orzán está abierta al norte, de manera que no es una alerta especialmente peligrosa. A media mañana, se dará por concluida.

El oleaje obliga a cortar el Paseo Marítimo a los peatones en Riazor a pesar del buen tiempo