Crecen las llamadas a la Policía Local por problemas de convivencia

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Después de una semana entera en estado de alarma, la nueva dinámica se ha convertido en familiar para los agentes de la autoridad, ya sean policías nacionales o locales. Aunque han desaparecido casi por completo los delitos, están empezando a destacar los problemas de convivencia derivados del encierro. “Cada vez recibimos más llamadas de gente que se queja de los ruidos que hace el vecino”, aseguran fuentes policiales.  

A veces, el ruido está provocado por obras en las casas. Al parecer, algunos aprovechan el tiempo libre para hacer pequeños trabajos de bricolaje.  Otras molestias pueden venir provocadas por música, o gritos. Por el momento, no es nada preocupante, pero las autoridades sospechan que empeorará a medida que avance la cuarentena y los nervios se vean puestos a prueba.  

También esperan que se produzca un aumento de casos de violencia doméstica. Por ejemplo, de hijos a padres, o de violencia de género. Por el momento no se ha  producido ningún caso, pero advierten de que es demasiado pronto. “Ahora todavía están con las muestras de solidaridad, pero  esto va a durar un mes y seguro que acaba habiendo un problema”, manifiesta un policía. 

Por “tonterías” 
De momento, lo agentes que atienden los teléfonos de emergencia (el 091 y, sobre todo, el 092) tienen que soportar ya una de las consecuencias más terribles de la cuarentena: el aburrimiento. “Nos llaman por cualquier tontería”, se lamenta un policía municipal. Según comentan, los vecinos asomado a sus ventanas están ojo avizor a cualquier infracción a las normas de la cuarentena y telefonean de inmediato a las autoridades para denunciarlas. 

“El 90% de la llamadas que recibimos son por eso”, explican. A pesar de todo, la cuarentena no se cumple de forma estricta, y es posible ver paseando por las calles a los ciudadanos. Es algo que en principio está permitido, siempre que sea para realizar algún recado inaplazable, como comprar comida. Pero otros aprovechan que sale el sol para disfrutar de él sentados en un banco público, y acompañados, lo que sí está prohibido. Esto provoca escenas en las que los más cumplidores reprochan su imprudencia a los infractores. Y están también otras ocasiones en las que los policías les acaban sancionando con multas de 200 euros.

Crecen las llamadas a la Policía Local por problemas de convivencia