El Depor se levanta de la lona

Sabin Merino revitalizó al equipo con un gol en el descuento del primer periodo | fotos: rcd
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El Deportivo fue capaz de reponerse en Oviedo de una de sus peores versiones. Con dos goles en contra y pocos argumentos a los que aferrarse en un partido clave, se sacó de la chistera Sabin Merino una chilena justo antes del descanso para resucitar al equipo de Fernando Vázquez, que cambió el sistema sobre la marcha y logró rescatar un punto en el segundo tiempo. Marcó Peru Nolaskoain, el mejor de los deportivistas en el Carlos Tartiere, y el equipo, que sigue en descenso, al menos logró un punto que no le saca del descenso pero que suma y que, además, le deja a favor la diferencia de goles particular con los asturianos.

El míster de Castrofeito introdujo tres cambios en la formación inicial respecto al partido ante el Sporting de Gijón. David Simón, que llevaba sin jugar desde septiembre, sustituyó a Eneko Bóveda en el lateral derecho, Mujaid se incorporó a la zaga en detrimento de Javi Montero y Bergantiños se situó por delante de la defensa en lugar de Vicente Gómez. Mollejo, que volvía a estar disponible tras sanción, se quedó en el banquillo, como Aketxe y Hugo Vallejo, las otras novedades de la alineación.

El Deportivo firmó una pésima primera parte. Desde que el árbitro señaló el inicio del encuentro en el Carlos Tartiere, los blanquiazules, que vestían de verde, estuvieron totalmente desacertados, tanto a la hora de crear como de destruir. Çolak, con una pérdida en la frontal a los ocho minutos, inició el carrusel de errores. Ortuño mandó fuera el primer aviso de los carbayones.

Al turco le sucedió en fallos Abdoulaye Ba, que ya había estado errado en su debut ante el Sporting y que empeoró su rendimiento en Oviedo. Tendrá descanso ante el Rayo por contrato.

A los diez minutos, la falta de contundencia y lucidez del central con el balón provocó una contra del Oviedo que dirigió Lucas y que salvó Dani Giménez sacando los puños en el mano a mano con Bárcenas.

El Deportivo tenía las líneas muy separadas y la posesión de los centrales era excesiva. El Oviedo se limitó a tapar a Álex Bergantiños y a Çolak, a esperar nuevos errores. El equipo herculino se atascó, apenas cruzó la medular. Los nervios llegaron, incluso, a Dani Giménez. El portero que está acostumbrado al vértigo con los pies, la pifió, pero el rival no se lo cobró.

Sí lo hizo instantes después en una falta de Abdoulaye Ba que no venía a cuento. De ella surgió la rosca de Tejera y el cabezazo de Luismi, que superó, al igual que Ortuño, a Mujaid en el salto.

Sin hacer nada, el Deportivo se encontró con un penalti a favor por un agarrón de Tejera a Ba. No se merecía el empate y tampoco lo consiguió. Desde los once metros, lo quería tirar Beauvue, pero lo hizo Çolak, que es el que tenía que lanzarlo por decisión técnica. El turco envió a la izquierda del portero, a media altura, y Lunin adivinó su intención.

El Deportivo agravó así sus problemas en el Tartiere, donde Çolak se diluyó aun más. El poste evitó el segundo tanto a los 39 minutos en un lanzamiento de Tejera a pase de Barcenas, pero fue cuestión de minutos que llegara el castigo. Otra pérdida de Ba, una nueva falta para cortar el ataque del Oviedo, esta vez en la frontal, y Dani Giménez fue incapaz de desviar la ejecución de Tejera. El vigués pudo hacer más.

La deprimente primera parte del Deportivo tuvo una alegría final, una chilena de Sabin Merino en el tercer minuto de la prolongación que revitalizó a los coruñeses.

Vázquez apostó por los extremos Mollejo y Keko de vuelta al césped. Se quedaron en el banquillo Ba y Beauvue. El técnico retocó el sistema, apostó por línea de cuatro en defensa y Keko tuvo la primera en un contragolpe en el que pecó de egoísta y disparó desde lejos en lugar de buscar a los que le acompañaban.

El míster volvió a recurrir al banquillo. Sentó a Çolak y Gaku y dio entrada a Aketxe y Uche Agbo. Fue clave porque acto seguido, antes de la hora de partido, Aketxe ejecutó un córner, peinó Keko y anotó en el segundo palo Peru Nolaskoain. Además, Uche Agbo contribuyó a mejorar la organización del equipo en la medular.

Tras el empate, el Oviedo también hizo permutas y Dani Giménez tuvo que volar para despejar con una gran mano un lanzamiento de Borja.

Vázquez agotó los cambios con la entrada de Luis Ruiz por Salva. El Deportivo empezó a notar el cansancio. Había tenido dos días de descanso menos que su rival. El Oviedo tampoco iba sobrado, pero algo más fresco andaba.

Los minutos se le hicieron eternos, por ejemplo, a David Simón, que tuvo que ser atendido por problemas musculares producto de la inactividad, aunque logró reponerse y acabar el partido en el césped.

Del mal, el menos. El Deportivo sumó un punto que le permite mantener a raya al Oviedo y seguir enganchado a la lucha por la permanencia, aunque no le sirvió para salir de las posiciones de descenso, de las que ha escapado el Albacete. l

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