El Ayuntamiento “vacuna” a todas las palmeras de Méndez Núñez

Los operarios llevan días trabajando y ayer continuaron a pesar de la alerta amarilla | javier alborés
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Semanas después de que las grandes palmeras que adornan los jardines de Méndez Núñez pasaran por su poda anual, llegó el momento de recibir su tratamiento contra el picudo rojo, un escarabajo de origen asiático que ha devorado palmerales enteros por toda la costa gallega. Fuentes de la Concejalía de Medio Ambiente confirman que, por el momento, el emblemático palmeral permanece indemne. 

La última aparición registrada del picudo rojo tuvo lugar en septiembre de 2019, cuando se detectó este escarabajo de la familia de los gorgojos en uno de los ejemplares que están ubicados frente al edificio La Terraza, pero pudo evitarse que la plaga devorara el árbol. Desde entonces, se tomó la decisión de proteger el resto de las plantas con un insecticida sistémico.

Este penetra hasta los tejidos de las palmeras y a través de ellos se reparte por todas sus partes convirtiéndolas en venenosa para la plaga. Anteriormente se había optado por un tratamiento biológico, pero la presencia del picudo rojo obligó a adoptar un sistema más eficaz . 

En el contexto actual, es imposible no establecer paralelismos entre las dos amenazas de origen asiático que sufre A Coruña. Como en el caso del coronavirus, se trata de un problema que ha venido para quedarse, confirman desde Medio Ambiente, que señalan que especies invasoras como la hierba de la pampa (más conocida como “plumacho) pasaron a formar parte del paisaje para siempre, y que solo se puede aspirar a controlarlas.  

Un palmeral antiguo 
Los 71 ejemplares del palmeral de Méndez Núñez son de los más antiguos de Galicia y, de momento, de los pocos de la comunidad que se libran de los efectos del escarabajo rojo que ha acabado con las palmeras en prácticamente toda la costa de Pontevedra, que es la zona más afectada. Este gorgojo es tan peligroso porque sus larvas perforan galerías de más de un metro de longitud en los troncos de las plantas que parasitan, comprometiendo la vida de estas y convirtiendo a este insecto en una sentencia de muerte.

Más difícil es controlar las palmeras de propiedad privada. Hace un año, el ayuntamiento de Oleiros tuvo que recordar a los propietarios de palmeras infectadas de picudo rojo, principalmente en Mera, que estaban obligados a eliminarlas a través de una empresa especializada. Aún así, el vecino municipio ya ha perdido docenas de ejemplares por culpa de este voraz coleóptero.

El Ayuntamiento “vacuna” a todas las palmeras de Méndez Núñez