Bárbara Veiga | “Me encanta Galicia y la fuerza que hay aquí con la naturaleza, existe una relación próxima con el mar”

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Bárbara Veiga es activista, fotógrafa y comunicadora y, desde ahora, también es escritora, ya que ha decidido plasmar en el papel sus vivencias en los viajes en barco a lo largo y ancho del mundo para tratar de concienciar sobre la contaminación y la sobreexplotación de recursos.

Este libro, “Sete anos em sete mares”, lo presentó ayer en el Fnac de plaza de Lugo. La decisión de presentarlo en Galicia viene de “acabar de escribir el libro en Finisterre” y de sus vínculos con la comunidad, que visitó en múltiples ocasiones y de la que destaca el vínculo de su sociedad con la naturaleza y el mar.

“Me encanta Galicia y la fuerza que hay aquí con la naturaleza, existe una relación próxima con el mar”, destaca Veiga. “Creo que la gente es más consciente por esa cercanía con el mar”, añade.

El objetivo de su libro es, a través de sus experiencias, concienciar más a la gente para tratar de cuidar y respetar toda la naturaleza que nos rodea.

Comienzos y epxeriencias
Veiga comenzó como voluntaria de Greenpeace en su ciudad natal, Río de Janeiro (Brasil), porque estaba “muy preocupada” por la cantidad de desechos que se almacenaban en los arenales cariocas. No solo estaba preocupada por la cantidad de “basura” que “dejaba ahí la gente”, sino también por todos los residuos “procedentes de los océanos”.

"Empecé en la labor de limpieza de las playas cuando tenía más o menos 14 años”, señala Veiga. Después recibiría la primera invitación de Greenpeace para enrolarse en uno de sus navíos para hacer una campaña en la Amazonia. En esta primera campaña “aprendí a navegar” y se convirtió en la “primera de otras muchas campañas en protección de los océanos”.

Con estas misiones Veiga ha recorrido “más de 80 países”. Entre las misiones que destaca durante su relato, están la protección de las ballenas o, más cercano a nosotros, la denuncia “de la pesca ilegal de atún en el mar Mediterráneo”. Sobre esto destaca que en el Mediterráneo hay “muchas embarcaciones ilegales que cambian de color y de nombre”, para continuar con sus labores de pesca ilícita.

Veiga se embarcó también en una ruta “desde Malasia a Turquía”, en un velero junto a un compañero. En ese viaje, “tal y como relato en el libro”, vivió algunas experiencias reseñables, como conocer “a una familia superviviente del tsunami y me encontré con piratas en Somalia”.
Sobre ese último suceso explica que se encontraba “a 35 millas de Somalia, cuando vi una embarcación a motor que se acercaba a mi velero”. En ese momento, “me puse el único burka que tenía y traté de comunicarme por radio”, aunque si ningún éxito. Veiga trató de reunir los alimentos que tenía en el velero para darles a los cuatro hombres que se le acercaban. Ella no sabía de qué origen eran y no tenían idioma en común. A través de gestos, el que parecía el líder le indicó que tenía “una infección en sus genitales”, a lo que ella, “que normalmente no viajo con medicamentos, pero en ese momento tenía algo en el botiquín, le ofrecí un medicamento y le expliqué a través de gestos cuándo lo debía tomar”. Los piratas se marcharon, “pero hasta que los perdí de vista, no conseguí sentirme segura”, recuerda.

Bárbara Veiga | “Me encanta Galicia y la fuerza que hay aquí con la naturaleza, existe una relación próxima con el mar”