Los incidentes con embarcaciones de recreo crecieron un 15% este verano

Pereira, en su despacho de la Torre de Control de Salvamento | pedro puig
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Aunque el mar parezca ser siempre el mismo, el coronavirus también afecta a la actividad que desarrolla él. El nuevo jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo, Roberto Pereira Maraña, que tomó posesión del puesto recientemente tras la jubilación de Jesús Iglesias Torrente,  señaló que los incidentes con embarcaciones de recreo pueden haber aumentado entre un 15 y un 20% algo en lo que puede haber influido la pandemia.

Pereira explica que en muchos casos, los aficionados no han podido hacer el debido mantenimiento. “No han podido venir a la Marina para cambiar el combustible, los filtros, el motor...”, explica. A esto hay que añadir la excitación de personas que llevan meses sin disfrutar del aire libre y que se han hecho a la mar “como niños el primer día de vacaciones”, en palabras del experimentado marino. Afortunadamente, la gran mayoría de las emergencias no son graves.  “Nos llama gente a la que se ha parado la máquina en la ría de Betanzos o se queda fondeado en la playa de Miño sin poder levar el ancla”. explica.

Pero este año, además, se han rescatado a varias personas que tenían problemas con kayak, que no daban llegado a la costa.  “Era algo muy poco visto pero este año se dispararon las emergencias con paddle surf o kayak”, hace notar. No era extraño que hubiera dos o tros de estos problemas en un día de fin de semana, aunque ahora, con el fin del buen tiempo, han finalizado. El último incidente lo representaron el caso de las orcas que golpeaban veleros, y que obligó a Salvamento Marítimo a enviar aviones para localizar a los cetáceos, pero incluso estas parecen haber desaparecido. “El por qué no lo sabemos. Es algo muy extraño”, reconoce.

Más de 70 emergencias 
Pero está siendo un año tranquilo. En total, hasta finales de septiembre, se han contabilizado 76 “carpetas”, como denominan a los incidentes registrados cuando lo normal es más de cien. “Las emergencias marítimas no paran, aunque haya coronavirus. Sí hay que reconocer que han bajado las emergencias relacionados con pesqueros pero esas emergencias son de “andar por casa en zapatillas”  que no se pueden comparar con embarrancamientos.

“El tráfico marítimo no ha bajado con el coronavirus –corrige–. El precio del petróleo bajo mucho, y las grandes refinerías aprovecharon para llenar los tanques a tope. El tráfico de contenedores proveniente del Lejano Oriente que han sido suministradores de un montón de equipamiento venia de China, Corea y Japón, así que han aumentado ostensiblemente algunos tráficos”. 

El último incidente grave fue el de un quimiquero de 129 metros en la ría de Ares el noviembre pasado. Lo normal, señala el jefe del centro, es que allí se registre una media de dos grandes emergencias al año. 

A menudo se trata del hundimiento de un pesquero, con fallecidos. “Es un tema muy especial porque la gente tiene mucho interés, vive de cara al mar. Y aquí en Galicia eso está a flor de piel”; reconoce el jefe.

Roberto Pereira: “La seguridad en la mar ha aumentado desde el ‘Prestige’”

Pereira nació en León, de donde es su madre, pero su padre era de Ferrol, marino y militar. Se reconoce un adicto al café, herencia de sus largos años en alta mar. “Cuando andas por ahí, en el mar del Norte,  te puedes pasar horas y horas en el puente”.  Lleva desde 1996 en Salvamento Marítimo, en distintas torres e control, incluida la de A Coruña,  a la que ha vuelto para sustituir al anterior jefe, tras su jubilación.     

¿Lo lleva en la sangre? 
Siempre me gustó la vida en el mar, pero no la militar, por que mi padre se trasladaba mucho. Así que vine a estudiar aquí. Durante esa etapa pasó lo del Urquiola. 

¿Cómo fue su etapa de marino? 
Siempre en quimiqueros, gaseros o petroleros, en viajes largos. La primera compañía era la antigua Campsa, luego a una italiana y luego compañías noruegas. Nunca he estado en barcos de pasajeros
 
¿Cuándo echó pie a tierra? 

En el año 96, yo ya estaba de capitán en cargueros de 270 metros de eslora. Entré en Salvamento Marítimo destinado como controlador en la torre de Palma de Mallorca. Un año después me destinaron a Algeciras y estando allí, en el 97, hice el primer curso sobre contaminación.
 
¿En qué año volvió aquí? 
En el 2002, cuando lo de el “Prestige”, me sacaron de la torre y me trajeron para A Coruña, y fue cuando se fundó la primera base de operaciones.   

¿Era usted el responsable? 
Desde A Coruña hasta Ribadeo. Pero luego, ya teníamos experiencia, así que me enviaban a todas partes. Tenía la maleta en el coche.

¿Cómo estamos ahora en lo que se refiere a  la seguridad? 
Ahora estamos mucho mejor preparados. En aquel momento teníamos una carencia de medios y experiencia. La flota de Sasemar era mucho más reducida, ahora tenemos 14 remolcadores de altura,  muchos preparados para combatir grandes manchas.  Y también la seguridad en el mar ha mejorado.

Los incidentes con embarcaciones de recreo crecieron un 15% este verano