El dispositivo contra el botellón afronta esta noche su prueba de fuego

31 enero 2020 A Coruña.- La Policía Local precintó la recién estrenada Zona de Especial Protección de Méndez Núñez para evitar que se cleebrase allí el botellón.
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La primera noche de prohibición del botellón en Méndez Núñez transcurrió sin pena ni gloria el jueves. El fuerte dispositivo de la Policía Local que se había instalado no solo en los jardines, sino también varios puntos estratégico de la ciudad, en previsión de que los jóvenes acudieran provistos de bolsas de plástico llenas de botellas, no tuvo grandes problemas. Los pocos que acudieron pasaron de largo al ver el precinto policial, sin protestar siquiera. El único grito que escucharon los policías locales fue de apoyo: “¡Ya era hora!”, gritó un conductor que pasaba por Los Cantones. La vigilancia policial se extendió a otras zonas, pero la tranquilidad era absoluta y solo se reunieron un puñado de jóvenes en el Paseo de los Puentes y la plaza de Vigo, de donde fueron desalojados sin problemas. Pero la prueba de fuego es hoy, cuando se espera que el botellón sea multitudinario y miles de jóvenes acudan para celebrar bebiendo el fin del período de exámenes. 

Pero, de momento la calma chica del jueves permitía a la alcaldesa, Inés Rey, mostrar su satisfacción por cómo se había desarrollado la jornada. “Prácticamente no ha venido nadie”, reconoció. A pesar de que no llovió, como se esperaba, y de que la temperatura era agradable, ninguna horda de jóvenes hizo acto de presencia en el centro. De hecho, los policías locales contaban con el efecto disuasorio de su presencia, así como de la cinta policial (prácticamente habían vedado el paso a toda la zona comprendida entre Entrejardines y la Delegación el Gobierno) pero no descartaban que “se formaran botellones o incluso microbotellones”, como explicó Rey. 

Sin embargo, solo se encontraron con ocho jóvenes que estaban en la plaza de Vigo y otros seis que estaban en el Paseo de los Puentes. Ambos grupos fueron advertidos de que no podían quedarse allí, así que se fueron “sin ningún tipo de incidencia ni resistencia”.

Objetivo cumplido 
Así que el viernes por la mañana no fue necesario que acudiera el dispositivo extraordinario de Cespa, la empresa de recogida de basura, para retirar los desperdicios: las botellas y las bolsas que solían aparecer por cualquier parte y con los que los operarios llenaban varios contenedores (que ya estaban allí pero que los juerguistas no se dignaban a usar). O los charcos de orina en torno a los árboles y arbustos donde se aliviaban los participantes en la fiesta. “Los jardines han amanecido limpios, que era el objetivo que teníamos”, declaró la regidora. Pero que esa limpieza se mantenga o no depende sobre todo de la presión policial. 

Beber en la calle no es ilegal 
Esto es más complicado de lo que pueda parecer a simple vista, porque no es ilegal que un adulto beba en la calle. Es por eso que el Gobierno de Inés Rey decidió convertir a los jardines de Méndez Núñez en Zona de Especial Protección (ZEP) y darles así la cobertura que ya tienen puntos que en su día acogieron el botellón, como la plaza de Azcárraga, la del Humor o la de Santa Catalina. 

Mañana se sabrá si los universitarios se dan por enterados, tal y como piensa Rey, porque los días en los que se celebra el botellón son los jueves y sábados. Si durante la noche del jueves al viernes el dispositivo ya estaba muy reforzado, esta noche llegará a la cifra de 30 agentes, porque hoy prácticamente todo el Cuerpo municipal se encontrará de servicio para vigilar no solo Méndez Núñez, sino la calle Vista, el Orzán, y cualquier otro lugar donde pueda surgir el botellón. Porque todo el mundo parece de acuerdo en que la costumbre no morirá.

El dispositivo contra el botellón afronta esta noche su prueba de fuego