Ewan, un cohete en Sisteron

Caleb Ewan remontó desde bastante atrás para dejar con la miel en los labios al irlandés Sam Bennett (i) | Stuart Franklin
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Un ‘cohete de bolsillo’ llamado Caleb Ewan (Lotto) hizo honor a su apodo al imponerse por velocidad explosiva en la tercera etapa, disputada entre Niza y Sisteron, de 198 kilómetros, en la que el francés Julian Alaphilippe (Deceuninck) disfrutó de su primera jornada con el maillot amarillo.

Día tranquilo, final supersónico con Ewan de protagonista, capaz de buscar el hueco haciendo eses en un poblado sprint para adjudicarse con autoridad su cuarta etapa en el Tour, ganando el pulso al irlandés Sam Bennett (Deceuninck) y al reciente campeón de Europa en ruta, el italiano Giacomo Nizzolo (NTT).

Con un tiempo de 5h 17:42, Ewan, de 26 años y con rasgos orientales por la nacionalidad coreana de su madre, cerró una jornada de reposo con un dato escalofriante: hizo los últimos 500 metros a 70 km/h. Justificó lo de ‘Pocket Rocket’ con creces.

Relax general
Un desenlace previsto para el lucimiento de los velocistas en día de relax para los hombres de la general. Alaphilippe conservó el liderato, aunque su equipo se quedó sin la victoria de Bennett. Mantuvo la segunda plaza el británico Adam Yates (Mitchelton), a 4 segundos y la tercera el suizo Marc Hirschi (Sunweb) a 17. Los favoritos, todos a 17 segundos del maillot amarillo.

Era una etapa para los velocistas y ellos se la disputaron, aunque el recorrido solo era llano en los últimos 50 kilómetros. Otro pacto de no agresión en vísperas de la primera etapa con final en alto, donde los favoritos saldrán a mostrar credenciales; si no hay otro acuerdo de no agresión, claro.

La jornada empezó con perfil ondulado surcando la Ruta de Napoléon para encadenar cuatro puertos antes de entrar al terreno de ir espabilando para preparar la fiesta de los sprinters. Hasta entonces se ofrecieron para la fuga tres galos: Benoît Cosnefroy (Ag2r) por aquello de defender el maillot de la montaña, Anthony Pérez (Cofidis), con la intención de quitárselo, y Jérôme Cousin (Total Direct Energie).
Pérez se puso de líder virtual de los escaladores al coronar primero el Col du Pilon (3ª) y el de La Faye (3ª), pero luego tuvo la desgracia de caerse. 

Empezó luego la escapada solitaria y estéril de Cousin, primero en el Col des Lèques y de L’Orme (4ª). Su esfuerzo le valió el premio de la combatividad, pero su absorbido por el grupo a 30 kms de meta, cuando el Deceuninck empezó a demostrar sus obligaciones como responsables del líder y aspirantes a la etapa.

Muchos candidatos al triunfo, varios equipos al frente para colocarlos. Una aproximación en la que todos luchaban por el mejor sitio. Asomó Peter Sagan dispuesto a terminar con su sequía, pero se conformó con el quinto puesto y el maillot verde. Allí estaban también Nizzolo y Bennett para rematar la faena, pero desde atrás llegó Ewan remontando posiciones, en una maniobra hábil, arriesgada y espectacular que le condujo a la victoria.

Quinto éxito de la temporada para el australiano, un corredor que ya presenta en su palmarés cuatro etapas del Tour, tres del Giro y una de la Vuelta a España.

Ewan, un cohete en Sisteron