La comarca intenta volver a la calma tras la borrasca de viento, nieve y granizo

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Lunes de balance en el área metropolitana de A Coruña. La comarca trata de recuperar la normalidad tras el temporal, o al menos una calma relativa y momentánea, a la espera de completar el recuento de desperfectos registrados en las últimas horas e iniciar las tareas de reparación, sobre todo en los núcleos más afectados, como Oleiros,  Sada, Bergondo o Betanzos. Mientras, la nieve sigue vistiendo de blanco las calles de Curtis.
En el ayuntamiento oleirense, la caída de un rayo sobre la iglesia de Santa Cruz causó daños que pueden ir de los 40.000 euros y los 200.000. El impacto se sobrevino a casi dos centenares de personas en el interior del templo, sobre todo niños, que en el momento del suceso recibían catequesis, apuntó, en declaraciones a una emisora coruñesa, el párroco José Carlos Alonso.   Uno de los guitarristas del coro  sufrió un golpe en un hombro y, en cuanto a los daños materiales, resultaron afectados el sistema de audio, las cámaras y los congeladores de Cáritas. 
Según las mismas fuentes, el rayo entró por el campanario y recorrió todo el mecanismo electrónico hasta la sacristía, antes de pasar a la instalación eléctrica y hacer explotar el cuadro general llenando de humo el interior de la iglesia, apostilló Alonso. 
El Servicio de Protección Civil de Bergondo no paró en todo el domingo para atender más de una decena de intervenciones, sobre todo árboles caídos, contenedores arrastrados y un accidente en la N-VI en Guísamo. 
Además, aunque las provincias de Lugo y Ourense están siendo las más afectadas, la nieve también cubre de blanco las zonas altas de A Coruña. ComoCurtis y Aranga. Las precicipaciones complicaron la circulación en varias vías a su paso por estos municipios, como la N-634.

Turbidez del Agua
En la capital brigantina, la lluvia y el granizo de los últimos días provocaron que los ríos, especialmente el Mendo, “bajen” más revueltos de lo habitual, con presencia de barro, lo que está dificultando las labores de tratamiento a pesar de los esfuerzos de los operarios de la empresa concesionaria porque el agua llegue en las mejores condiciones a cada una de las viviendas de Betanzos. Esta situación puede provocar que en momentos determinados  el agua pudiese aparecer con alguna suciedad, si bien, hasta el momento, “no se han producido incidencias”, apuntaron desde la Concejalía de Infraestructuras y Medio Ambiente.
Tanto el Gobierno de Ramón García Vázquez como la adjudicataria del servicio anunciaron que mantendrán las labores de control, incrementando e intensificando los trabajos en la planta de tratamiento del Mendo. 
En cualquier caso, la citada planta está pendiente de una serie de obras, una cuestión tratado hace sólo unos días por el alcalde con el director xeral de Augas de Galicia en un encuentro mantenido en Santiago.  
El primer edil confía en que la buena disposición y el interés mostrado por el represente del ente público adscrito a la Consellería de Medio Ambiente haga que el departamento que dirige Beatriz Mato “incluya una partida para acometer el proyecto, fijando una programación de inversiones en varias fases y que la primera de ellas permita acometer alguna actuación de forma inminente para mejorar las condiciones actuales”, dijo García.
El origen de la turbiedad está en la situación del río y los lodos que arrastra después de que se produzcen lluvias intensas y, mientras los índices que la marcan, los denominados NTU o unidades nefelométricas de turbiedad, se sitúan habitualmente entre las 10 y 20 unidades, estos días pueden alcanzar las 80 y 120 unidades, lo que complica de manera extraordinaria el proceso de tratamiento en la planta de tratamiento del Mendo.

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