¿En qué se traducen sus votos? Así funciona el sistema electoral en Galicia

|

El voto de los electores que acudan a las urnas este domingo para elegir a 75 diputados no valdrá lo mismo en las cuatro circunscripciones de Galicia, donde un diputado cuesta menos en Lugo y Ourense y los partidos están obligados a obtener un cinco por ciento de los votos para optar a representación.

La distribución de escaños gallegos se reparte en función de la llamada ley d'Hondt, un sistema de cálculo proporcional "corregido", que evita la atomización parlamentaria, creado a finales del siglo XIX por el jurista belga Victor d'Hondt.

En Galicia, el sistema queda recogido en la Ley de Elecciones al Parlamento de Galicia, de 1985, que fue modificada en 1992 cuando, siendo presidente de la Xunta Manuel Fraga, se elevó del tres al cinco por ciento el mínimo de votos que debían obtener las fuerzas políticas para optar a un escaño en el Parlamento.

Entonces se justificó tal cambio por considerar que se trataba de una "lógica adaptación" al "nivel de implantación social de las fuerzas políticas" y que así se buscaba la "máxima eficacia en la actuación del Parlamento".

El Estatuto de Autonomía gallego establece que los diputados del Parlamento serán entre 60 y 80, pero la ley electoral de 1985 fijó en 75 el número de parlamentarios y en 10 el mínimo inicial de diputados por cada una de las circunscripciones electorales, que en el caso gallego se corresponden con la provincia.

Los 35 diputados restantes se distribuyen entre las provincias en proporción a su población, y el presidente de la Xunta especifica en el decreto de convocatoria de elecciones el número de parlamentarios que corresponde a cada una de las provincias.

En estas elecciones, A Coruña elige 24 diputados, Pontevedra, 22; Lugo, 15 y Ourense, 14. Hace falta remontarse hasta 1995 para encontrar una distribución de diputados distinta a la actual, ya que en el Parlamento resultante de aquellas elecciones hubo 21 representantes de Pontevedra -uno menos que ahora- y 15 de Ourense.

 

CÓMO FUNCIONA EL SISTEMA D'HONDT

 

La atribución de escaños en función de los resultados del escrutinio se realiza de acuerdo con unas reglas, la primera de las cuales es que se excluye primero a las candidaturas que no hayan obtenido, al menos, el 5 por ciento de los votos válidos emitidos.

Con el resto de las candidaturas, se ordenan de mayor a menor, en una columna, las cifras de votos obtenidos. Se divide el número de votos de cada candidatura por 1, 2, 3, etc, hasta llegar al número de escaños que corresponden a esa circunscripción.

Tras este proceso, los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtienen los cocientes mayores, atendiendo a un orden decreciente. Cuando en la relación de cocientes coinciden dos correspondientes a distintas candidaturas, el escaño se atribuirá a la que haya obtenido mayor número total de votos.

 

UN EJEMPLO:

Imaginemos que en una provincia se reparten 5 diputados y hay tres partidos que han alcanzado el 5 por ciento mínimo de los votos válidos. Tendríamos así quince cocientes, y de todos ellos los que obtienen escaño son los cinco cocientes más altos.

 

Partido A: 80.000 VOTOS

Partido B: 65.000 VOTOS

Partido C: 23.000 VOTOS

 

PARTID0 VOTOS/1 VOTOS/2 VOTOS/3 VOTOS/4 VOTOS/5

 

A 80.000(1) 40.000(3) 26.666(5) 20.000 16.000

 

B 65.000(2) 32.500(4) 21.666 16.250 13.000

 

C 23.000 11.500 7.666 5.750 4.600

 

Los escaños se asignan por orden, según los cocientes, de mayor a menor, de forma que el primer diputado lo consigue el partido A (80.000), el segundo es para el B (65.000), el tercero vuelve a ser del A (40.000), el cuarto del B (32.500) y el quinto otra vez para el A (26.666). El partido C se ha quedado fuera por muy poco.

Este sistema proporcional corregido, adoptado para garantizar la estabilidad parlamentaria, está reforzado en el caso de Galicia por la barrera del cinco por ciento que impide obtener representación a fuerzas que sí podrían tenerla si el límite fuese del tres por ciento.

En ese sentido, el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago de Compostela Carlos Ruiz Miguel explica a EFE que históricamente esa barrera dejó fuera de juego a fuerzas como Coalición Galega y Esquerda Galega, y que en esta ocasión podría impedir la entrada de partidos como Esquerda Unida o UPyD.

El profesor cree que la barrera del 5% ha sido un arma de doble filo para las fuerzas mayoritarias, puesto que en el pasado permitió minimizar la entrada al Parlamento de determinados partidos a los que, en esta o en próximas convocatorias electorales, podrían necesitar para formar gobiernos si se confirma la tendencia a la pérdida de votos de los mayoritarios.

"En unas circunstancias en que los partidos son muy sólidos, la barrera es un seguro de vida para los mayoritarios, pero en el futuro las opciones de gobernar de partidos como el PP pueden quedar muy tocadas, y a lo mejor el límite del 5% le perjudica porque deja fuera a fuerzas que podrían apoyarlo, como UPyD", reflexiona el catedrático.

En el sistema electoral gallego todas las provincias tienen que estar representadas con un mínimo de 10 diputados, algo que implica una sobre representación de demarcaciones como Ourense y Lugo, zonas en las que conseguir un parlamentario cuesta menos votos que en A Coruña o Pontevedra.

No obstante, al contar con menos diputados para repartir, para las fuerzas minoritarias es más difícil obtener parlamentario en esas demarcaciones que en las más grandes, de manera que ni siquiera superando el 5 por ciento logran representación, explica Carlos Ruiz Miguel.

 

¿QUÉ PASARÍA SI SE REDUJESE A 61 EL NÚMERO DE DIPUTADOS?

 

El actual presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, plantea reducir de 75 a 61 el número de parlamentarios -uno más que el mínimo de 60 marcado por el Estatuto de Autonomía- con la idea de fomentar la eficiencia y el ahorro también desde las instituciones.

Si no se altera el número de escaños mínimo con que debe contar cada circunscripción electoral según el Estatuto, la propuesta de Feijóo supondría reducir el número de escaños variables en función de la población, que pasarían de los 35 actuales a 21, por lo que la representación de Ourense y Lugo sería aún mayor proporcionalmente.

"En esas zonas el voto es más conservador y la gente vota a los partidos tradicionales, mientras que en la costa pueden crecer más los partidos emergentes, y esa reforma primaría los votos del interior", explica el catedrático, que cree que, si no se cambia el mínimo de diputados, se corre el riesgo de "sobre representar" a las zonas de Lugo y Ourense.

¿En qué se traducen sus votos? Así funciona el sistema electoral en Galicia