Once claves para la leyenda de Aurelia Rey

un puntal de obra refuerza la defensa del portal javier alborã©s
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Aurelia Rey es ya una parte de la historia de la ciudad. Ella no quería. Su caso va camino de convertirse en leyenda. Una revolución con todos sus ingredientes y repleto de iconos.
 
- La novedad. Hasta el momento, A Coruña solo había visto casos similares en los telediarios. Por cierto, las televisiones se han encargado de difundir el mensaje por todo el Estado.

- En primera persona. Ochenta y cinco años, casi cuarenta viviendo en el mismo lugar. Sola. Dependiente de una pensión mínima. Entrañable y con un punto de desvarío. La protagonista de la historia despierta ternura y solidaridad.

- El detonante. No acumula una gran deuda. Al contrario, todo parece indicar que los retrasos por los que llega a esta situación son fruto de un par de despistes propios de su edad.

 - Los políticos. Las imágenes de Xosé Manuel Carril, César Santiso y Francisco Jorquera rodando por los suelos se han convertido en iconos de una forma distinta de entender la política.

- La masa. La gente que durante dos días se ha concentrado delante del portal de Aurelia es difícil de clasificar. Jóvenes, mayores, desempleados, ciudadanos anónimos, amas de casa, activistas antisistema...

- El bombero. Otro de los símbolos de la cruzada por Aurelia fue el primer bombero que se negó a cortar el candado. Lo hizo por principios, sin excusas y enarbolando un cartel de Stop Desahucios para dejar clara su postura.

- El supuesto engaño. O por lo menos, la sensación. El segundo intento de lanzamiento, tras una falsa tregua filtrada a través de la Prensa, otorgó la dosis de juego sucio que le faltaba al proceso.

- Las generalizaciones. La falta de flexibilidad a la hora de aplicar una ley concebida para otros supuestos mucho más graves juega a favor de los defensores de Aurelia, si bien se les podría achacar un error similar al apuntar con el dedo a la familia de la propietaria del piso, con los perjuicios y causados a quien nada tiene que ver.

- Las redes sociales. Fundamentales en la organización de la resistencia. El lunes, en menos de diez minutos se congregó en la calle la multitud que una hora antes se había disuelto pensando que no habría novedades. Mediante móviles y redes 3G la información es supersónica.

- El civismo. Al contrario que en otro tipo de movimientos sociales, en esta ocasión no hay ni una tacha violenta, al margen de la actuación policial. Ni siquiera ha caído en el recurso fácil del corte de tráfico, pese a que era cuestión de dar dos pasos atrás.

-Las consecuencias. A la espera de que alguien convenza a Aurelia de que acceda a una solución sensata, el éxito de la movilización hasta el momento radica en que se ha pasado en pocas horas del intento de desenlace por la fuerza a un paréntesis de diálogo y diplomacia.

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