Mineira se basa en la transparencia para lograr apoyo social al plan de Corcoesto

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“Lógicamente en los pueblos donde no hay mina y quizás porque la minería no pasó por una adaptación a las demandas sociales, es una actividad que genera rechazo para quien no la conoce. Pero queremos explicar las cosas para transmitir confianza y que la gente vea que se hará con cuidado a la naturaleza porque queremos convivir con la sociedad en la que vamos a desarrollar el proyecto”. Esta era la reflexión que hacía Francisco Aréchaga, el nuevo director general corporativo de Mineira de Corcoesto, en algún punto de los 151 kilómetros que separan la ciudad de Rovaniemi, en la Laponia finlandesa, del pueblo de Kittilä donde la empresa canadiense Agnico Eagle explota la mayor mina de oro de Europa desde 2006 y que generó el pasado año una facturación de 184 millones y un beneficio de 96.
Acompañado por una decena de periodistas españoles desplazados hasta el país nórdico para conocer el proyecto minero, Aréchaga insiste una y otra vez en que la empresa debía apostar por la transparencia si quería salir airosa de la polémica en la que se ha visto envuelta en los últimos meses por el proyecto minero de Corcoesto por al amplio rechazo en Bergantiños.
En este caso la mina de Kittilä es un buen ejemplo. “Cuando empezamos a construir la mina realizamos charlas cada semana para explicar el proceso”, declara el presidente para Finlandia de Agnico Eagle y vicepresidente en Europa, Ingmar Haga.
En la misma línea, la alcaldesa de Kittilä, Anna Mäkelä, afirma que la transparencia de la empresa fue clave para que no hubiera conflictos cuando se planteó la explotación. Por eso aconseja a Mineira que “sea abierta en el diálogo con las personas del área y las respete, porque es lo que da los mejores resultados aunque es difícil y requiere trabajo y tiempo”.
La explotación de la mina por Agnico Eagle en su momento también fue bien valorada por el sector turismo, la segunda área productiva más importante de la zona. Así lo manifiesta el director de desarrollo turístico de Levi, Jussi Töyrylä, cuando expresa que el de Kittilä “es un buen ejemplo de como la minería y el turismo trabajan juntos” y destaca que el proyecto aurífero no generó polémica como otras explotaciones finlandesas porque “la empresa fue abierta y explicó el proyecto y lo que iba a hacer. Eso ayudó a que la mina fuera aceptada”.

Retos
Para lograr esa confianza la empresa deberá enfrentarse a los miedos generados por una posible contaminación de las aguas, el aire y la tierra, por el uso del cianuro y el alto contenido del arsénico del yacimiento. También a los detractores que consideran que la multinacional canadiense Edgewater expoliará las riquezas de Bergantiños, a la falta de credibilidad ciudadana en la administración, para la que el argumento de los empleos que se crearán no es suficiente.
Con el objetivo de tranquilizar a la sociedad, el nuevo director de Mineira apuesta por crear un Consejo Supervisor de la Gestión Ambiental. En el mismo tendrán presencia expertos independientes y personas “que aporten ideas y no tengas ideas sesgadas sobre el yacimiento”. En vista de esta afirmación es poco probable que participen las plataformas contrarias a la mina, si bien en aras de la trasparencia lo lógico sería que se dé voz a la sociedad civil.
Sobre las acusaciones de contaminación, el director corporativo piensa que se ha perdido el sentido común pero es consciente de que “si es un problema que crea alguna alarma social hay que estudiarlo y resolverlo”.
Empezando por el proceso de obtención del oro, la polémica lixiviación con cianuro, el que fue director de la mina de As Pontes insiste en que solo existen dos maneras de obtener el oro: con mercurio, cuya utilización en la minería de oro está prohibida por ser altamente tóxico y contaminante, o con cianuro.
“Es una sustancia peligrosa, pero al no haber otra forma de explotar el oro se ha tenido que desarrollar un proceso para que sea seguro y sin riesgos”, señala. Al respecto recuerda que la lixiviación no se hace con cianuro puro, sino con una solución de cianuro, en la que solo 0,03% del agua contendrá el químico.
Añade que esta solución pasará por un proceso de desintoxicación antes de ser vertido en las balsas, que no tendrán ninguna fuga ni vertidos ya que, además de estar impermeabilizadas, el sistema de agua de la planta será un circuito cerrado que aprovechará las propias aguas subterráneas que se generen con la actividad de la mina.

Mineira se basa en la transparencia para lograr apoyo social al plan de Corcoesto