El expresidente de Afinsa resta credibilidad a quienes avisaron de la quiebra de la compañía

20/11/2015 Declara el expresidente de Afinsa en el juicio. Defiende que actuaron con "transparencia" y rigor en cuanto detectaron filatelias falsificadas, y cree que el caso fue posible por un "exceso de confianza" ESPAÑA EUROPA MADRID ECONOMIA
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El expresidente de Afinsa, Juan Antonio Cano Cuevas, achaca a “errores terminológicos” y al desconocimiento de los asesores externos contratados para el área de Control Presupuestario y Seguimiento Estratégico la existencia de documentos en los que se apunta a diversas irregularidades contables en la compañía.
Durante la segunda sesión del juicio oral en la Audiencia Nacional contra la cúpula de la sociedad, el fiscal siguió interrogando a Cano Cuevas, que el jueves ya declaró negando que se maquillaran las cuentas, desvinculando Afinsa del negocio financiero y asegurando que la compañía era solvente hasta que fue intervenida por el Estado en 2006.
El Ministerio Público recurrió a diversos documentos internos en los que se reconoce que se usaron los ingresos de los contratos CIT para cubrir Tesorería y se advierte de que se debe reducir la comercialización de estos productos para limitar los compromisos futuros, que pueden “agrandar” los problemas “de extrema gravedad” en el ámbito de la solvencia, en lo que a juicio del fiscal demuestra la existencia de una estructura piramidal que se completaba con un esquema de compra-ventas simuladas y transferencias de beneficios entre empresas del grupo para erosionar las bases tributarias.
Además, ya en febrero de 2002 –cuatro años antes de la intervención estatal– se hablaba de “quebranto patrimonial” y situación “explosiva”, y se advertía de que “es sencillo detectar que la verdadera situación de insolvencia de la compañía no puede deducirse de sus libros”. Unas afirmaciones que el presidente de Afinsa vincula con los “errores terminológicos o conceptuales” que cometían los miembros del área de Control Presupuestario, que eran consultores externos.
“El aterrizaje les llevó un cierto tiempo”, afirmó, indicando que la “bisoñez” de estos trabajadores llevaba a la dirección a tener en cuenta sus advertencias solo en la medida de la autoridad que se les reconocía en ciertas materias, a pesar de tratarse de economistas.  “Hay que tener mucho cuidado con quien te da un consejo porque cuando el que opina no sabe y le haces caso puede perjudicarte”, añadió.
Cano Cuevas dijo de estos expertos que “no tenían conocimiento suficiente para entender la actividad de la compañía” y cuyas advertencias eran tenidas en cuenta solo en la medida de la autoridad que la dirección les otorgaba en ciertas materias que, además, no eran el objeto de su trabajo. “Si los empleados hubieran creído que la empresa era insolvente no se habrían mantenido en ella”, aseguró.
Por otra parte, con respecto a expresiones como “cuadrar las cuentas” o beneficios de una actividad que “realmente no existe” que utiliza el auditor, Emilio Ballester, en una carta dirigida a Cano Cuevas, este indicó que se trata de la expresión de “sentimientos” por parte de un “amigo” tras una discusión en el seno del consejo de administración, y explicó que la discusión “técnica” se refería a los beneficios reales, que se obtienen tras descontar las provisiones que se realizaban, y al cuadre entre operaciones facturadas a la hora de declarar el IVA.

El expresidente de Afinsa resta credibilidad a quienes avisaron de la quiebra de la compañía