La obra del Palco de la Música de Betanzos entra en su última fase

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Una cúpula renovada y más movimiento detrás de los andamios es lo que han visto los betanceiros que transitaron durante los últimos días entre A Porta da Vila, el Cantón de Claudino Pita y la plaza de García Irmáns. Transcurrido un año de la primera intervención, la rehabilitación del palco de la música ha entrado en su última fase, confirmaron desde el Ayuntamiento de Betanzos. La dilación con la que se acometieron las obras causó cierto malestar entre los residentes, inquietos con la imagen que ofrece a los visitantes un monumento de 1927 cubierto por los andamios, asegurado por vigas metálicas y protegido de los curiosos que, día tras días, cuelan la cabeza entre las vallas para comprobar el avance del plan de restauración iniciado en 2015.
Nada más comenzar la reforma, los técnicos comprobaron el grado de deterioro de la estructura, e inmediatamente elaboraron un informe para advertir de que la situación sobrevenida “implica tomar decisións técnicas imprescindibles aínda que non estiveran contempladas en proxecto”, más aún teniendo en
cuenta que están en peligro tanto la estabilidad de la estructura
como la seguridad de las personas que se transiten por el entorno de la García Irmáns. 
La contundencia de la memoria redactada por el arquitecto encargado de la obra del palco de la música no dejaba otra alternativa que ampliar los plazos de ejecución y, un año después, continúan los trabajos en O Campo.
El Gobierno de García, aunque evitó establecer plazos para completar las obras, señaló que estas “han entrado en su última fase” y llamó la atención sobre la  instalación de la cúpula, renovada al 100% pero respetando el diseño y material originales empleados por el célebre arquitecto nacido en 1887 de A Coruña. Tanto el cinc de la cubierta, como los forjados y la madera, que han tenido que reproducirse casi pieza por pieza, incidieron fuentes próximas a García Vázquez.
Es la obra más significativa de cuantas se llevaron a cabo desde la administración municipal en materia lúdica y cultural durante el modernismo, y su balaustrada, con los demás elementos del mobiliario de la plaza, desde los bancos a las farolas, han dado nombre al “Verde Betanzos”.
El palco, concebido como elemento funcional y a la vez ornamental, con la idea de que “engrandeciese la plaza”, fue construido en dos fases, entre 1913 y 1928. La primera, que completó con el zócalo de piedra, se realizó de 1913 a 1914, y se ejecutó según un boceto de Martínez Santiso. La segunda, iniciada en 1926, es un diseño de González Villar. De esta etapa, que se desarrolla siendo alcalde Emilio Romay –quien incluso participa activamente en la supervisión de los trabajos– son la parte superior, el balcón, las columnas y el pasamanos, la cubierta de cinc y la escalera de acceso, a unos metros de la N-VI.

La obra del Palco de la Música de Betanzos entra en su última fase