La falta de sanciones provoca el efecto llamada entre los furtivos de O Burgo

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Poco ha durado la satisfacción del colectivo de mariscadores, tanto de a pie como de a flote, y de los percebeiros por los cambios legales que implicaban castigos más serios para los furtivos. Los profesionales del sector denuncian que ayer mismo en la ría de O Burgo hubo al menos “siete” ilegales recogiendo producto aprovechando la marea baja. Así advirtieron de que, mientras no se actúe contra esta violación de la norma de una forma contundente, cada vez habrá más personas haciéndoles la competencia desleal. 
“Hace una semana había cinco; hoy [por ayer] ya hay siete y aún bajarán más y dentro de un par de semanas serán 15”. El presidente del colectivo de mariscadores, Andrés Pena, se mostró ayer así de crítico tras descubrir a varios individuos, que carecen de los permisos de las Administraciones (el Permex, entre otros) para mariscar en O Burgo, ataviados con raños y en plena faena. 
El representante asegura que la carencia de una actuación por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado está provocando un efecto llamada entre los ilegales, que deciden bajar a las mareas porque no reciben ningún tipo de pena por ese comportamiento. 
Si bien es cierto que cuando se produjo el cambio de la ley  desaparecieron los furtivos, pasado el temor inicial han vuelto a instalarse y campar a sus anchas por la ría. “Al principio, el 1 de julio, cogieron algo de miedo y estuvieron hasta hace unas semanas sin aparecer pero la pasada estaban otra vez”, recalca Pena. 
En su opinión, como ante algunos incumplimientos de la norma “no se actuó ni se puso ninguna sanción, cada vez hay más” personas retirando de la arena el que es su sustento. 
El colectivo reclama que los artículos que endurecen las sanciones se empiecen a aplicar de forma inmediata porque “esquilman todo” dificultando aún más la supervivencia de los mariscadores legales. Según el presidente, ayer volvieron a llamar a la sala de operaciones pero la única respuesta que recibieron es que pasarían el recado a quien correspondiese. “Pero no aparecieron, igual que la semana pasada”, dice.
A diferencia de estas personas, ellos no están en disposición de trabajar en festivos y esta semana no podrán bajar porque las mareas no serán propicias.
Precisamente por este motivo están a la espera de que la conselleira do Mar, Rosa Quintana, les responda a una petición para reunirse con ella. “Tenemos que sentarnos a hablar porque no vale de nada que algo sea delito si no hay penas para nadie y no se da un buen escarmiento para dar ejemplo”, resaltó Pena. 
El malestar con la situación es más profundo si cabe porque este  año la concatenación de cierres de la ría por vertidos de hidrocarburos y aparición de toxinas los han llevado al límite de la supervivencia económica. 
Por una parte porque tuvieron que seguir pagando sus seguros y distintas tasas sin ganar un sueldo ante la imposibilidad de trabajar y por otra por la alta mortandad detectada en almejas y berberechos y la presencia de lodos que limitan el área de operaciones a un 20% . “Lo poco que hay nos lo están sacando los furtivos”, lamenta Pena.

La falta de sanciones provoca el efecto llamada entre los furtivos de O Burgo