Condenado a nueve años el septuagenario que desfiguró a su vecino con ácido

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El Ideal Gallego-2011-06-25-008-c225a8b7a.b. > a coruña
  La “pesadilla” que vivieron hasta finales de 2009 los vecinos del inmueble número 5 de Capitán Troncoso, y que alcanzó el grado máximo de brutalidad cuando uno de los residentes fue atacado con ácido sulfúrico, va a costarle nueve años y cuatro meses de prisión al septuagenario propietario del último piso del edificio y causante, según la Audiencia Provincial, de los males de aquella comunidad. La sentencia, que incluye la prohibición para el acusado de acercarse a su antigua vivienda en los próximos 16 años, culpa al hombre por las quemaduras de tercer grado que el perjudicado sufrió en la cabeza, cara y cuello, de lesiones que causan grave deformidad y también de obstrucción a la justicia y amenazas.
El último de los delitos se refiere al incidente que, meses antes del ataque con el ácido, sufrió otro habitante, en este caso el presidente de la comunidad. Ocurrió, según se relata en la resolución, en mayo de aquel año, cuando este residente y su esposa llamaron la atención del vecino conflictivo, después de que su hija de dos años cayera en la escalera por el aceite que el anciano acostumbraba a arrojar al suelo, solo para importunar. En respuesta, el procesado le dedicó frases como “te voy a mandar al cementerio” y sacó del bolsillo la navaja que solía llevar encima.
El incidente no llegó a más por la intervención de otra persona, que alertó a la Policía mientras el presidente de la comunidad inmovilizaba a su agresor, pero resulta ilustrativo de lo que los residentes tenían que soportar a diario. La sentencia da cuenta de los orines, excrementos o aceites que el septuagenario arrojaba desde su rellano, y de los ruidos, gritos e insultos con los que convivían los habitantes de la vivienda, y que les hacía “la vida imposible”.

Como testigo > Pero el más grave de los sucesos tuvo lugar en octubre, el mismo día en que varios de los residentes, entre ellos el herido, acudieron al juzgado a declarar en contra del acusado por un altercado anterior. No habían pasado ni tres horas cuando, de regreso a casa, uno de los que habían participado en la vista en calidad de testigo sufrió el ataque con el ácido sulfúrico, que le desfiguró de un modo que según la sentencia “desborda la noción de la simple irregularidad física, visible y permanente”.
El perjudicado subía las escaleras con las bolsas de la compra cuando su vecino, que lo esperaba en el rellano, le lanzó a la cara el contenido de un bote que tenía preparado. La abrasión por el ácido le hizo soltar las bolsas e intentar una huida. Al darse la vuelta para escapar, su agresor volvió a rociarle por la cabeza y el cuerpo.
Señala el tribunal de la Audiencia que la acción fue una “represalia” por haber declarado en su contra, y en este sentido se le culpa del delito contra la administración de justicia. En cuando al de lesiones, la sentencia destaca la repercusión “psíquica, laboral y de relación social” del ataque químico, que le ha valido a la víctima –de 42 años en aquella fecha– la incapacidad total permanente y la ha obligado a someterse a cuatro intervenciones quirúrgicas para tratar de paliar las secuelas.
Por todo ello, el tribunal establece una indemnización de 160.00 euros en favor del herido; de ella deberá hacerse cargo el procesado, que igualmente deberá compensar al presidente de la comunidad en 2.000 euros por el incidente previo.

Atenuante > En cuanto a él, la sentencia da cuenta de la enfermedad mental que padece el procesado, un trastorno delirante persistente que, según señala, no le fue tratado hasta su ingreso en prisión. El psiquiatra que le examinó en Teixeiro habla también de una “personalidad paranoide” que puede “afectar al juicio crítico de la realidad en los actos derivados del contenido de sus delirios”. Eso le vale la aplicación de una circunstancia atenuante de la responsabilidad penal por “alteración psíquica”.

Condenado a nueve años el septuagenario que desfiguró a su vecino con ácido