Miles de californianos regresan a sus casas tras quedar controlado un incendio

Dos bomberos caminan sobre los restos de un granero destruido por el incendio de San Bernardino, en California Gene Blevins
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Miles de personas evacuadas por el masivo incendio declarado en el sur de California (Estados Unidos) podrán regresar a sus hogares después de que los bomberos hayan conseguido controlar ya el 70 por ciento de las llamas, según confirmó el Servicio Forestal. No obstante, las autoridades todavía mantienen la alerta de evacuación para 7.000 personas cuyos domicilios –unas 3.200 casas en total– seguían ayer amenazadas por el llamado incendio de “Blue Cut Fire”, declarado a unos 120 kilómetros al noreste de Los Ángeles.
Las llamas calcinaron cerca de 15.000 hectáreas de terreno, alimentadas por la sequía y los fuertes vientos.
En su apogeo, el incendio obligó a la evacuación de 80.000 residentes. Más de 96 casas fueron destruidas.
El incendio se declaró el pasado martes en un área montañosa del condado californiano de San Bernardino. El jefe del Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California, Daniel Berlant, indicó que este incendio tuvo su foco en el Puerto de Cajón.
“Hay una amenaza inminente para la seguridad pública, el tráfico ferroviario y las estructuras”, señalaron las autoridades de emergencia, según Telemadrid.
“Por favor, sigan las instrucciones de evacuación puesto que este es un incendio incontrolado de muy rápido crecimiento”, añadieron. El fuego, que avanzó con mucha rapidez en un solo día, provocó que el gobernador de California, Jerry Brown, declarara el martes el estado de emergencia en el condado de San Bernardino.
Más de 700 agentes trabajaron sobre el terreno para controlar las llamas. Las autoridades mostraron además su preocupación por que el calor, el viento y la baja humedad, unidos a la severa sequía que desde hace años sufre California, entorpeciesen las labores de los bomberos.

bomberos acorralados
El fuego obligó a cerrar varias rutas de transporte en la zona afectada, entre ellas, la autopista 138 y la interestatal 15, que conecta el sur de California con Las Vegas. Seis bomberos se encontraron acorralados por las llamas en el área del cañón de Swarthout y, aunque finalmente lograron refugiarse del fuego, dos de ellos resultaron heridos leves.
Por otro lado, el Gobierno de Luisiana (EEUU) elevó a once el balance de muertos provocados por las inundaciones que azotaron a ese estado sureño esta semana y que forzaron el rescate de unas 20.000 personas. Según el centro meteorológico de esa zona ribereña del río Misisipi, las inundaciones se produjeron tras dos días de lluvia intensa en un área pantanosa y en algunos puntos por debajo del nivel del mar, en “un suceso que se da una vez cada cien años”.
La zona más afectada fue la de la parroquia de Baton Rouge este, con cinco muertes, mientras que en la parroquia de Tangipahoa se registraron tres, dos en la de Santa Helena y la otra en la de Rapides, de acuerdo con cifras del Departamento de Salud de Luisiana.
El gobernador de Luisiana, John Bel Edwards, explicó que 8.000 personas estuvieron en refugios y que otras 20.000 fueron rescatadas. Grandes extensiones de territorio permanecieron bajo el agua y unas 40.000 viviendas resultaron anegadas, lo que recuerda al desastre del huracán “Katrina” en 2005, que dejó cerca de 2.000 muertos.
Cruz Roja calificó las masivas inundaciones registradas en Luisiana como el peor desastre natural que ha azotado Estados Unidos desde el paso hace cuatro años del huracán “Sandy”.
La ONG anticipó que el desastre ha causado pérdidas valoradas inicialmente en 25 millones de euros.

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