Las historias de los gallegos durante los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid

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Hoy traemos el recuerdo de algunos vecinos naturales de Galicia que participaron de alguna manera en los trágicos sucesos del lunes 2 de mayo de 1808 en Madrid, con motivo del alzamiento popular contra las tropas imperiales de Napoleón, al mando de las cuales se hallaba Joaquín Murat Loubiére, mariscal del Imperio y gran duque de Berg y Cléves, entre las numerosas víctimas habidas los días 2 y 3, jornadas en las cuales perecieron 413 personas y otras 169 resultaron heridos. 

Se hallaban en Corte en aquella fatídica fecha y pasó a la historia por los abruptos acontecimientos que dieron lugar a la oposición popular contra los designios napoleónicos. 

Al grito del maestro cerrajero de palacio José Blas Molina Soriano, “¡traición, se han llevado al Rey, y se quieren llevar a todas las personas reales, muerte a los franceses!”, mientras desde el balcón de palacio el mayordomo de semana, Rodrigo López de Ayala y Barona, con su atronadora voz aseveraba “¡vasallos, a las armas! ¡Qué se llevan al Infante!”,  se iniciaba la trágica jornada, estando entre otros algunos gallegos que sufrieron las consecuencias de la ira imperial.   

Los protagonistas
Manuel Avias Pérez, natural de Villar, arzobispado de Santiago, se vio inmerso en los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid y murió el día 11 de una herida recibida. Era sirviente de la inclusa de la Corte y Villa.

De la misma zona era Miguel Castañeda y Antelo. Tenía 66 años y era natural de Bogueiro, diócesis compostelana. Trabajaba de oficial albañil en la iglesia de Santiago y se sumó a la lucha desatada en la calle de Luzón, donde resultó herido, frente a la parroquia del Salvador, siendo llevado al Hospital General. Murió en 1812.

Mientras, Pedro Cavano Blanco, oriundo de Vigo y con 24 años fue sorprendido por los sucesos cuando trabajaba como tejedor. Por ello resultó herido junto a los Consejos.

Pedro Dabraña Fernández, nacido en la parroquia de Santa María la Mayor (Lugo), tenía 21 años y durante los sucesos resultó herido en el parque de Artillería. Finalmente, falleció en el Hospital General el 10 de agosto de 1808.

El también lucense Francisco Antonio Doce González, natural de la parroquia de Villarmosteiro, de Santa Eufemia Páramo, en Castroverde, estaba en la Corte ejerciendo de zapatero y murió a manos de los imperiales en la Puerta Cerrada, por una descarga de fusilería.

También resultó herida Manuela Fernández, natural de Cervantes (Lugo), quien contaba 30 años cuando se inició la revuelta. Fue alcanzada por un casco de metralla en la plazoleta de Antón Martín. Por su parte, Juan Fernández de Chao había nacido en la parroquia de San Román-Mondoñedo (Lugo) y estando en Madrid le sorprendió el alzamiento, por el que fue detenido por las fuerzas imperiales y fusilado posteriormente en el Prado.   

José Fuertes era un joven de 26 años, natural de Santiago, que se encontraba en Madrid tras haber sido licenciado del ejército. Resultó herido en los luctuosos enfrentamientos.

Fallecido de un balazo junto a los Consejos resultó Ramón Iglesias, nacido en Santalla-Mondoñedo, que contaba 60 años.

Por su parte, Amaro Francisco Otero y Méndez, natural de Santa María de Villamar-Mondoñedo, trabajaba en la Corte y Villa como mozo de pala en la tahona de doña María Cándida Escribano, de la calle de San José. Contaba 24 años y resultó herido en el Parque de Artillería de Monteleón. Murió el día 15 en el Hospital General de Madrid.

También falleció José Pedrosa, nacido en la parroquia de San Salvador de Santirso, que trabajaba en Madrid como cocinero. Contaba 30 años cuando murió de un balazo entre las vidrieras del mesón en donde prestaba sus servicios en la plaza de la Cebada.

Pedro Real González, nacido en Lugo, contaba 55 años cuando le sorprendieron los sucesos donde trabajaba de carbonero. Resultó herido en la Puerta de Toledo.

Lo mismo que Ramón Redengo Quiñones, natural de la parroquia de San Juan de Barrón-Santiago, que contaba 34 años cuando sufrió heridas durante una refriega. 

Pedro Riaño del Tronco, natural de Mondoñedo, trabajaba en la Corte como aguador y resultó herido, mientras que Cipriano Rodríguez, natural de la parroquia de San Esteban de Fornia (Mondoñedo), resultó fallecido durante los sucesos.

A los 52 años murió José Rodríguez García, nacido en Lugo y que se halló inmerso en el alzamiento popular, que acabaría con su vida el 20 de mayo de ese mismo año en el Hospital General.

María Ramos y Ramos, natural de la Folgueira y soltera, contaba 26 años cuando resultó herida en la Puerta de Toledo durante la lucha contra los coraceros franceses. Natural de  la parroquia de San Esteban de Barcarría (Mondoñedo) Antonio Benito  Siara y Alonso trabajaba en Madrid como mozo de pala. Contaba 30 años cuando fue detenido por los franceses en los enfrentamientos de la Plaza Mayor y fue llevado al patio del Buen Retiro, donde fue fusilado por los imperiales de Napoleón.

Por último, José Torreo Andrade, natural de Santiago, tenía 23 años cuando se vio inmerso en los trágicos sucesos, antes de los que trabajaba de jornalero. Resultó herido en la calle del Espejo.
Estos y otros acontecimientos de interés se pueden consultar  en la obra “Dos Días de Mayo” de Francisco Vela Santiago.

Las historias de los gallegos durante los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid