Multan a vecinos de la Ciudad Vieja que aparcan mal en su zona exclusiva

Las pegatinas que indican que el vehículo pertenece a un residente pueden ser vistas habitualmente en coches que aparcan de forma irregular en la zona de la Maestranza | patricia g. fraga
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El 25 de junio se cumplirán dos años desde la peatonalización de la Ciudad Vieja, una medida largamente esperada pero que suscitó mucha polémica. Sobre todo por parte de los vecinos, que temían que ya no iban a poder aparcar en el interior del casco histórico, donde pueden entrar 800 vehículos, aunque conviene aclarar que el cierre de este entorno solo eliminó 200 plazas (sin contar garajes). El Ayuntamiento ofreció  para su uso exclusivo el aparcamiento del Oceanográfico. Se trataba de una oferta sin precedentes, pero los residentes protestaron porque consideraban que se hallaba demasiado lejos, así que el Gobierno de la Marea Atlántica les ofreció plazas en la Maestranza, así como a comerciantes y trabajadores de entes públicos. Pero las más cercanas no son suficientes para acomodar a todos y, a día de hoy, existen residentes en la Ciudad Vieja que no se resignan a aparcar en el Oceanográfico, sino que prefieren invadir aceras o aparcar en el cebreado en las proximidades de la Maestranza: el resultado es que los vecinos son sancionados por aparcar mal en una calle que es para su uso exclusivo.

155 plazas
tienen reservadas para su uso exclusivo los residentes en la Ciudad Vieja en la Maestranza, As Ánimas y la avenida del Metrosidero

Por su parte, el presidente de la asociación del barrio, Pedro Fernández Roque, defiende a sus vecinos y asegura que el tráfico en su barrio sigue pendiente de resolución porque no se sanciona a los visitantes que aparcan en las plazas de los residentes. Los policías lo niegan. “Es difícil, porque el control directo con agentes no es perfecto, pero nos pasamos por ahí a menudo”, explica un agente. El aparcamiento del Oceanográfico es de uso exclusivo de los residentes de la Ciudad Vieja y, aún así, los policías locales siempre encuentran algún infractor. Normalmente, algún visitante del hospital Abente y Lago. La señalización es claramente visible y durante el primer año incluso se duplicó para hacerla más obvia, pero persiste el problema.

En todo caso, los agentes destacan que siempre existen espacios vacíos en el Oceanográfico a disposición de los vecinos. Pero a muchos no les agrada: alegan que es un lugar demasiado batido por el viento, húmedo, y que para llegar a él hay que atravesar la empinada cuesta de los jardines de la Maestranza.

Caos interno

Por otro lado, Roque critica que tampoco se esté vigilando el tráfico en el interior de la Ciudad Vieja, a donde pueden acceder camiones de reparto para surtir a los establecimientos que allí se encuentran, así como los vecinos que tengan que realizar sus propias labores de carga y descarga, aunque no en un lapso superior a quince minutos. Además, el portavoz vecinal asegura que los vehículos a menudo circulan en dirección contraria, ignorando las señales, y advierte del peligro que supone este “caos”.

93 vehículos
de vecinos, comerciantes y trabajadores de la Ciudad Vieja pueden aparcar en el Oceanográfico, que rara vez se llena

Nuevamente, los agentes de Disciplina Vial consultados rechazan que este sea el caso: “Es cierto que con la peatonalización se cambió la dirección de alguna de las calles, como la de San Francisco o la de la Amargura, y eso pudo llevar a una confusión, pero no hay problemas más allá de alguno puntual”.

Por supuesto, se dan casos en los que los vehículos de reparto se exceden de su horario (que les permite repartir hasta las once de la mañana) unos cuantos minutos, pero los agentes encargados de vigilar el cumplimiento de la normativa vuelven a recordar que los propios residentes no están exentos de culpa: “Hemos multado a más de uno que aparca en la puerta de su casa”.

Multan a vecinos de la Ciudad Vieja que aparcan mal en su zona exclusiva