Rosendo arrastra al Coliseum a 6.000 almas sedientas de rock and roll

El artista madrileño repasó sus más de 40 años de carrera | javier alborés
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Con idéntica melena que hace 40 años solo que más cana que entonces, Rosendo vino al Coliseum para decir adiós, no sin antes dejar un puñado de canciones en la retina del oído. Sus seguidores, cerca de 6.000, no pudieron estar más que agradecidos y por eso lo recibieron de pie porque “Mi tiempo señorías” fue un descargue de rock and roll del bueno de principio a fin. 
Desde “Aguanta el tipo” arrancó con su “A Coruña, boas noites” los gritos del público, que disfrutó con “Por meter entre mis cosas la nariz”, “Cada día” y “Muela la muela”. Sin atrezzo, solo rock and roll, del de siempre, sin trampa ni cartón, sin parar ni un momento para echarse una charleta con los entregados asistentes.
Y es que no había tiempo que perder y el cantante ajustó el cronómetro para no olvidarse de ninguna canción importante. 
En unas dos horas de toma y daca Rosendo fue desgranando uno a uno los discos que lo convirtieron en grande. Mientras, los coruñeses viajaron. Dieron un salto hacia atrás para llegar a la época de Leño y tocar los primeros 80 con los dedos e irse a los clásicos y hacer que el multiusos vibrase. 
Un dos tres ya y salió a rodar “Flojos de pantalón”. También “Mala vida”, “Masculino singular” y Rosendo se disfrazó de enemigo una vez más para ser “Pan de higo”… Cerraron la noche “Agradecido” y “Maneras de vivir”, un himno que interpretaron con el cantante miles de camisetas al tiempo. l

Rosendo arrastra al Coliseum a 6.000 almas sedientas de rock and roll