El papa critica la “desobediencia” de un grupo de curas europeos

of047 vaticano 5/4/2012.- el papa benedicto xvi oficia la misa crismal, que abre el triduo pascual, durante la cual los sacerdotes renovaran las promesas sacerdotales, pobreza, castidad y obediencia, en la basílica de san pedro del vaticano, hoy, j
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El papa Benedicto XVI dijo ayer que la situación actual de la Iglesia es muchas veces “dramática, reiteró el “no” al sacerdocio femenino y denunció la “desobediencia organizada” que propugna un grupo de curas europeos para renovar la institución y el “analfabetismo religioso” de la sociedad.

Ante más de diez mil personas, 1.600 de ellas entre cardenales, obispos y sacerdotes, el pontífice ofició en la basílica de San Pedro del Vaticano la Misa Crismal, que abre el Triduo Pascual, centro y culmen del Año Litúrgico.

Así, dirigiéndose a los sacerdotes, el papa recordó el momento de la ordenación sacerdotal y se preguntó si de verdad “son hombres que obran partiendo de Dios y en comunión con Jesucristo” y si sus vidas corresponden con esa consagración.

Benedicto XVI dijo que el sacerdocio exige renunciar a “aquello que es solamente nuestro” y ponerse a disposición de los otros, de Cristo, y se preguntó cómo debe realizarse “en la situación a menudo dramática de la Iglesia de hoy”. A este respecto, denunció que recientemente un grupo de sacerdotes europeos ha publicado “una llamada a la desobediencia, aportando ejemplos concretos de cómo se puede expresar esta desobediencia, que debería ignorar incluso decisiones definitivas del Magisterio, como la ordenación sacerdotal de las mujeres”.

El papa se refería a los 300 párrocos austríacos que han puesto en marcha por internet la iniciativa “Una llamada a la desobediencia”, con la que exigen reformas, como permitir el sacerdocio femenino y el de hombres casados. El pontífice señaló que esos curas pretenden desobedecer cuestiones como la de la ordenación de las mujeres, “sobre la que el beato papa Juan Pablo II ha declarado de manera irrevocable que la Iglesia no ha recibido del Señor ninguna autoridad sobre esto”.

El papa critica la “desobediencia” de un grupo de curas europeos