El sueño se hizo realidad

phillip lahm levantó la quinta copa de europa de la historia del conjunto muniqués efe
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El Bayern Múnich se impuso ayer al Borussia Dortmund en la primera final alemana en la historia de la Liga de Campeones gracias a un gol del holandés Arjen Robben a falta de dos minutos para la conclusión de un duelo brillante que parecía destinado a la prórroga (1-2).
Tras perder la final del año pasado y la de 2010, el conjunto bávaro conquistó por fin en Londres la quinta Copa de Europa para sus vitrinas, un título que cierra con honores el ciclo de Jupp Heynckes al mando del Bayern antes de que el español Pep Guardiola tome las riendas la próxima temporada.
Era la séptima ocasión en la historia en la que la batalla final por el máximo título europeo se libraba en Wembley.
El Borussia no creía en la condición de equipo menor que se le había atribuido antes del partido ante el poderoso equipo bávaro, ni tuvo en cuenta que carecía de la visión privilegiada del media punta Mario Götze, lesionado, y saltó al campo sin frenos, dispuesto a arrollar a los de Jupp Heynckes.
Lewandowski y Blaszczykowski se encargaron de meter el miedo en el cuerpo a los miles de seguidores que vestían de rojo en las gradas de Wembley al cuarto de hora, pero los futbolistas del Bayern no perdían los nervios.
Los bávaros esperaron en su campo a que escampara el huracán inicial de los de Westfalia, que conocen los engranajes del conjunto de Heynckes casi como los suyos propios y neutralizaron desde los primeros minutos la zona de medios de su rival.
Franck Ribéry, por la izquierda, y Robben, por la derecha, pasaron los veinte primeros minutos del partido cerca de su propia área, encerrados por la presión de un osado Borussia que hacía imposible que el cuero saliera de la zona del Bayern si no era con balonazos al campo contrario.
El arquero Manuel Neuer salvó en más de una ocasión al Bayern ante los arrebatos del goleador Lewandowski, si bien los de Heynckes también se habían presentado en el campo de batalla bien armados.
Desenvainaron definitivamente las espadas al filo de la media hora, con un remate de cabeza de Mario Mandzukic y una llegada en solitario de Robben por la derecha que alarmaron seriamente por primera vez a Jürgen Klopp.
El descanso no cambió el ritmo. El Borussia dominó el primer cuarto de hora, pero recibió un martillazo de los de Heynckes en el minuto 60.
Robben y Rybéry burlaron la última línea de los de Klopp para que el holandés acabara trazando un centro desde la línea de fondo que Mandzuki remató a la red a puerta vacía.
Por delante en el marcador, el Bayern parecía tener el duelo controlado y se disponía a dejar pasar cerca de su área la última media hora, pero la presión pudo en esta ocasión con el defensa Dante, que propinó una patada en el pecho a Marco Reus en el interior del área que arruinó la ventaja de los bávaros. El árbitro perdonó la segunda amarilla al central, pero señaló un penalti que Ilkay Gündogan convirtió.
La pelea entre los dos bandos alemanes quedó rota en los últimos quince minutos.
Wembley se preparaba para vivir el tiempo añadido. Pero Robben llegó en el minuto 88 al borde del área para llevarse un balón y encaró en solitario los últimos pasos para superar casi sin oposición al portero Weidenfeller y dar el golpe definitivo a una final vibrante. n

El sueño se hizo realidad