Los carteles electorales juegan malas pasadas

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Las disputas por los mejores espacios en la vía pública para que los partidos coloquen su publicidad es ya un clásico. Todos quieren zonas muy transitadas para dejarse ver, pero a veces las localizaciones les juegan una mala pasada, sobre todo cuando se ven en conjunto.
Algunos carteles de Carlos Negreira parece que se llevan mal con el viento, que lo ocultan en entre las ramas de los árboles próximos, aunque otros le hacen un favor al dejar claro que su programa tendrá “cero comisións” o que él no se llevará ninguna, saldrá impoluto.
Algo parecido le pasa a la candidata del PSdeG, Mar Barcón, que ve su nombre puesto junto a entidades financieras o bajo una señal de peligro, la de la ginebra Vones que jalona varios espacios publicitarios por la ciudad.
Por su parte, Xosé Manuel Carril, quien el pasado domingo fue identificado por la Policía por ocultar el nombre de la calle General Mola, caso este que ha llegado al Congreso de la mano del BNG, presenta una pose de campaña “muy de rueda de reconocimiento”, según algunos comentarios. Por este motivo no es de extrañar que el cartel de Marineda City le anime a vivir la vida.
Mientras tanto, la Marea Atlántica colocó su propaganda bajo un cartel de un circo anunciando su gira y Alternativa dos Veciños muestra su singularidad sobre otro anuncio que le pide que se presente como “cliente o socio”. Pero una de las localizaciones más curiosas es la de la popular Tristana Moraleja bajo la mirada del Che Guevara.

Los carteles electorales juegan malas pasadas