La Xunta confía en que el caso de las monjas de clausura sea algo “aislado”

30 enero 2016 página 22 El Juzgado de Instrucción número 1 de Santiago, que trata de determinar la posible retención de tres monjas originarias de la India en el convento de clausura de las Mercedarias de Santiago, investiga ta
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La Xunta confía en que el caso de las monjas mercedarias de Santiago supuestamente retenidas en un centro de clausura de Santiago, “si se confirma”, sea un “hecho aislado” y criticó que desde el ámbito político se “esparza la sombra de la sospecha” sobre el resto de los conventos.
Así lo aseguró ayer la directora xeral de Relacións Institucionais e Parlamentarias, Blanca García-Señoráns, que compareció en Comisión parlamentaria para responder a una pregunta formulada por la diputada del grupo mixto Carmen Iglesias sobre el caso de las monjas indias exclaustradas en Santiago.
En concreto, Iglesias preguntó a la directora xeral sobre la valoración que hace la Xunta acerca del “rescate” de estas monjas de la “prisión en la que estaban retenidas” y sobre la posibilidad de reclamar que se realice una investigación en los demás conventos gallegos de clausura por si pudiese haber más mujeres en la misma situación.
En su intervención, Carmen Iglesias fue particularmente dura y definió la situación de las monjas como de “secuestro” y “esclavitud”, al tiempo que ha comparado la actitud de la madre superiora de las Mercedarias con la de “un proxeneta”. “Muchas mujeres están secuestradas, en condiciones de ignorancia, en contra de su voluntad. Es una situación muy comparable a la de las mujeres secuestradas en clubes de prostitución”, dijo.
La diputada del grupo mixto se hizo eco de las declaraciones recogidas en los informes policiales de los agentes que acudieron al convento, y que apuntaban a que las monjas estaban sometidas a situaciones de “aislamiento de la vida exterior”, “adoctrinamiento” y “trabajo excesivo”, lo que “anulaba su voluntad”.
Carmen Iglesias apuntó a que, en esta institución, a las mujeres “no las dejaban solas ni un segundo” y que “solo existía una puerta en esa cárcel”.

La Xunta confía en que el caso de las monjas de clausura sea algo “aislado”