Víctor Méndez Vázquez | “Los voluntarios son nuestro soporte y nuestro motor, sin ellos no existiría Cruz Roja”

El presidente de la asamblea comarcal, Víctor Méndez, en la sede | Pedro Puig
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La Asamblea Comarcal de Cruz Roja en Betanzos presentó hace unas semanas la memoria anual de sus intervenciones en 2018. Casi setecientas asistencias a otros tantos casos, de los que doscientos se consideraron de vulnerabilidad extrema, en un entorno en el que su presidente, Víctor Méndez Vázquez, no observa “ni más ni menos” complicaciones que en otros similares, pero sí una enorme dedicación por parte de los casi ochenta voluntarios que sumaron en 2018.

¿Es la Cruz Roja actual distinta de la que usted conoció al incorporarse como voluntario en 1993?
Mucho. Pero mantenemos la esencia, que es estar abiertos a cualquier problema que pueda surgir en cualquier de los catorce municipios del área de Betanzos. Los estuvimos antes de la crisis y durante la crisis... Esta es una de las asambleas más antiguas de la provincia, especialmente asentada en la sociedad por la dedicación que hubo desde el principio, de los anteriores presidentes... La primera asamblea es de 1982.

Una de las más activas, de acuerdo con los números, y de las que suma más socios de la provincia de A Coruña. Pero ¿siguen necesitando voluntarios en Betanzos?
Eso, siempre, aunque en Betanzos tenemos que estar especialmente agradecidos porque el año pasado, que son los últimos datos de los que disponemos, hubo 75 voluntarios que realizaron al menos una actividad durante ese año. Los voluntarios son nuestra base y sin ellos no somos nada... En cuanto a socios, en este momento se superan los 800.

En este momento ¿cuál es el perfil del voluntario de Cruz Roja?
También ha cambiado, pues el voluntario joven es muy activo, pero en un período concreto... Hace mucha actividad, pero concentrada. Mientras que la colaboración del mayor se alarga en el tiempo, puede estar años. Es otro de los cambios que hemos detectado: no hay una variación significativa en cuanto a números, pero sí que el mayor es activo más tiempo, y el joven hace mucha actividad en poco tiempo... Por otra parte, antiguamente era raro contar con voluntarios de más edad... Ahora es normal.

¿Cómo definiría la situación actual de Betanzos en lo que respecta a necesidades sociales?
Es similar a la de otros municipios de su tamaño, ni más ni menos... Atendemos a distintos colectivos, dependiendo de los programas, ya sea infancia, juventud o personas mayores; con servicios de teleasistencia, acompañamiento, refuerzo escolar, meriendas...

También gestionan el Programa Municipal de Refuerzo de Alimentos de Betanzos.
Mediante convenio, atendemos las demandas que nos envían desde Servicios Sociales. Nosotros nos encargamos del almacenamiento y de la entrega, con el compromiso de dar respuesta a las situaciones de emergencia en un plazo inferior a 24 horas.

En este caso derivan los Servicios Sociales a Cruz Roja, pero ¿se puede dar el caso contrario? Que sean ustedes los que deriven a las asistencias municipales o a otras entidades, de fuera o de Betanzos?
Sí. En algunos casos debemos derivarlos a Servicios Sociales, a la trabajadora social del centro de salud; incluso si detectamos que puede haber alguna adicción o de salud mental, los derivamos a un centro especializado en esa materia. En el caso de Servicios Sociales el contacto es permanente.

¿Cuáles son las principales vías de financiación de Cruz Roja?
Los socios y el Sorteo del Oro de la Cruz Roja.

¿Cuántos trabajadores tiene Cruz Roja Betanzos?
En el día a día, son dos técnicas las que se encargan...

¿Considera suficiente lo que reciben de las administraciones y, si es el caso, cómo les han afectado los recortes aplicados en el último decenio en toda España?
Uno de los principios de Cruz Roja es la independencia, y también la económica, y por eso las campañas de captación de socios son tan importantes para nosotros. Esto no quiere decir que no recibamos subvenciones y en esta comarca no dejamos de percibir de ningún ayuntamiento durante la crisis. Alguno incrementó la cuantía.

¿Ha cambiado el perfil de las personas que acuden a Cruz Roja?
En este aspecto se puede decir que sí notamos la crisis, pues cambiaron los perfiles que, aunque son variados, sí se ampliaron. Cualquier familia podía verse en una situación complicada en un momento puntual.

¿Hay algún colectivo más vulnerable o al que ustedes están atendiendo especialmente?
No existe ninguno que prevalezca sobre los demás, pues depende de los programas, que van dirigidos a sectores de población muy diversos, pero sí hemos notado el incremento de los hogares unipersonales, y no estamos hablando ni de personas mayores ni de situaciones provocadas exclusivamente por problemas económicos. Por unas circunstancias o por otras, viven solos. Tenemos casos de gente mayor a la que los voluntarios llaman para hablar porque tienen necesidad de comunicarse, saber que hay alguien que se preocupa por ellos, que a tal día y a tal hora los va a llamar... En alguna ocasión, el voluntario no los pudo llamar por cuestiones técnicas, pues esto funciona como un “call center”, y llamó aquí la persona preguntando si le había pasado algo al voluntario.

¿En ese sentido, considera que también han cambiado las necesidades de atención de los mayores?
Percibimos que la sociedad demanda cada vez más que los mayores puedan estar en sus domicilios, pero bien atendidos, nunca solos. Los acompañamos al médico, a realizar gestiones... Pero su principal demanda es estar el máximo tiempo posible en sus hogares y bien atendidos.

Supongo que las emociones aquí son constantes, tanto en un sentido como en el otro... ¿Cuál ha sido la mayor satisfacción?
La satisfacción es cada logro, cada avance... A diario vivimos situaciones que nos animan a seguir, que nos hacen sentirnos orgullosos de Cruz Roja, de sus voluntarios. El otro día, una persona vino a anotarse para la caminata que estamos organizando para el día 31. Nosotros la conocimos desde el primer momento, había sido usuaria en su infancia. No le dijimos nada porque nunca lo hacemos pues se dan casos de gente que quiere pasar página, que prefiere olvidar episodios complicado del pasado. Pero es esta persona quien se dirige a nosotros y nos pregunta si no la recordamos. Va a venir a la caminata con su familia, su vida está totalmente normalizada. Este tipo de historias son las que nos llenan.

¿Quizá una de las situaciones más duras fue la de Angrois?
Sin duda, la catástrofe más grande a la que me enfrenté. Estábamos en Santiago para colaborar en el preventivo de los fuegos cuando ocurrió y acudimos de inmediato. Estuvimos desde el primer momento. Intentamos hacerlo lo mejor posible. Respiramos, trasladamos...

¿Es lo que más se la marcado?
En estos años se han vivido situaciones complicadas, y también aquí en Betanzos, que nos afectan especialmente, sobre todo si hay niños.

Dicen que en esos momentos límite, el voluntario no se detiene, que actúa de manera casi inconsciente, automáticamente....
Sin duda. En Angrois estuve al lado de un vagón que yo no vi hasta que vi la imágenes después en televisión. Estaba centrado en trasladar a los heridos y no veía nada más que a ellos... Aquello fue duro. Cruz Roja Madrid nos envió asistencia psicológica después de aquello... Le comenté lo que me había pasado y me dijo que era algo normal, una reacción natural...

Entiendo que a eso no se acostumbra uno nunca, por muchos años que transcurran...
Jamás. Muchas son situaciones más íntimas, que las sabes tú y la otra persona, a la que al día siguiente te encuentras en la calle.Nada que no sea la propia vida.

Víctor Méndez Vázquez | “Los voluntarios son nuestro soporte y nuestro motor, sin ellos no existiría Cruz Roja”