Ni Viena ni Nueva York. La feria de Betanzos

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El panorama de todos los años en el centro de Betanzos. Los más jóvenes eligen las calles de la ciudad para pasar las primeras horas de 2014. Ataviados con sus mejores galas y sin haber dormido en toda la noche, ponen la nota de color a la Feira de Ano Novo. Aunque, a juzgar por las caras y los movimientos de sus visitantes, el mercado, como la lluvia y el viento, son lo menos : “E se chove, que chova!”, gritan en la plaza de García Irmáns. Visten de etiqueta, pero no es Viena, y su desfile entre cerdos y conejos crea un escenario de pasarela algo surrealista, pero no es París ni Nueva York.
En los 90, el chocolate con churros era la mejor excusa para prolongar la noche hasta el mediodía, pero incluso en eso ha cambiado la cita betanceira, donde ahora triunfan las zapatillas y los animales que los más arriesgados “suben” a comprar al mercado del ganado de Bellavista.
Los vendedores, que parecen acostumbrados a la clientela de corbata y pajarita, son los primeros en reconocer que el mal tiempo y la crisis han restado público a la primera feria de 2014. Los puestos recogen poco después de mediodía y, como desde el inicio de la crisis, el mercado se cierra con menos ambulantes y compradores, más juerga y ruido que en una feria normal, las mismas tradición y extravagancia, e idénticas estampas surrealistas de cada 1 de enero en Betanzos.

Balance
A media mañana, recién estrenado el nuevo año, solo aguantan unos pocos: aquellos a los que aún les queda estómago para una ración de pulpo o para apurar una última copa en Os Soportales. Aquellos a los que los betanceiros más veteranos se refieren como “os da noite”, que visten de esmoquin y vestido largo, cambian tacones de vértigo por zapatillas de aguja y billetes por un conejo de Flandes. Los “incombustibles”, de corto o de largo, inundan de chispa y sueño el centro de Betanzos. Los “tradicionales” reconocen que la media de edad continúa bajando, el número de puestos ha caído y las ventas descendido, pero de todos modos se muestran optimistas de cara a 2014.
 El dispositivo de tráfico y seguridad activado con motivo de una de las jornadas más disparatadas del año termina sin incidentes y con la sensación de que, como los hábitos de consumo y las técnicas de venta, la Feira de Ano Novo también está cambiando y las escenas distan cada vez más de las de los 90.

Ni Viena ni Nueva York. La feria de Betanzos

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