Boris Johnson agita eufórico un acuerdo sobre el Brexit que ya está listo para funcionar

El primer ministro británico, Boris Johnson | andrew parsons (dpa)
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Es dudoso que muchos británicos hiciesen caso al consejo de su primer ministro y aprovechasen el momento de siesta tras la comida de Navidad para leer el acuerdo del Brexit, pero lo cierto es que Boris Johnson les presentó el “regalo” que llevaba buscando desde que fue elegido en las urnas. 

El tratado comercial con la Unión Europea (UE) llegó en la víspera de la Navidad y desató la alegría de un Johnson que no dudó en celebrarlo con una foto con los pulgares arriba, gesto de euforia y la frase “El acuerdo está hecho”. 

Aunque la alegría no se pueda calificar como completa porque aún le quede al primer ministro un último obstáculo por salvar. Un trámite que debería ser más anecdótico que otra cosa, puesto que jugará en casa a la hora de presentar el acuerdo ante los parlamentarios británicos, el último escollo antes de que la maquinaria del Brexit eche a rodar. 

Será el miércoles cuando el nuevo acuerdo sea sometido a votación en la Cámara de los Comunes. No debería haber problema para lograr el “sí”. Johnson tiene mayoría con su partido y, además, los laboristas también han dado el visto bueno a este pacto con la consigna del “mejor esto que nada”. 

Su líder, Keir Starmer, pese a mostrar ciertas reticencias, ha admitido que acepta el acuerdo y que votará a favor, por lo que se queda el camino libre para que esta reunión de urgencia, que sacará por un día a los diputados de las vacaciones de Navidad, llegue a buen puerto. 

Incluso el presidente de la Cámara, Lindsay Hoyle, les ha dado la opción de votar la resolución de manera telemática, sin tener que personarse en la cámara, para no interrumpir del todo el descanso vacacional que se inició el pasado 17 de diciembre, cuando el Parlamento bajó el telón por las fiestas. 

El único obstáculo, o mejor dicho incertidumbre, viene por parte de la facción más euroescéptica de los “tories”, ya que sobre ellos se cierne la incertidumbre de si apoyaran el acuerdo o, por el contrario, votarán en contra. 

Marcha provisional
Sea como fuere, lo prioritario es que el nuevo tratado se apruebe para el día 31, puesto que este es el día en el que el periodo de transición del Brexit llega a su fin. Si todo sale según lo previsto, el acuerdo se pondrá en marcha provisionalmente a partir del 1 de enero. 

Por ahora, no todos los flecos del acuerdo han sido desvelados y poco a poco tanto los embajadores de la Unión Europea como los propios diputados del Parlamento inglés están recibiendo el documento de más de 1.200 páginas que Johnson exhibía orgulloso en la víspera de la Navidad. 

“Tengo un regalo para todos lo que quieran leer algo después de la comida de Navidad”, dijo el primer ministro agitando las cientos de páginas del tratado. 

“Un acuerdo que da certezas a las empresas, a los viajeros y a todos los inversores de nuestro país a partir del 1 de enero. Creo que va a ser la base de una feliz y exitosa y estable relación con nuestros amigos de la Unión Europea para los próximos años”, apuntó.

Satisfacción irlandesa
Casi cinco años después del shock causado por el referéndum del Brexit, Irlanda respira aliviada. Su principal socio comercial y vecino más próximo, el Reino Unido, abandona la Unión Europea (UE) con un acuerdo que evita un divorcio salvaje.

Desde el comienzo de esta separación, el Gobierno de Dublín ha contado, no obstante, con el apoyo de Bruselas y sus socios comunitarios, pues tenía mucho que perder con una salida desordenada. La solidaridad de los Veintisiete ha servido como una advertencia para Londres durante las negociaciones, pues dejaba claro que el bloque defendería los intereses de todos sus miembros, incluidos los de una pequeña isla de poco más de 4 millones de habitantes.

Con este nuevo acuerdo, el Protocolo Irlandés sigue intacto e implica que Irlanda del Norte seguirá alineada en ciertas áreas con las normas del mercado único y la unión aduanera.

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