El Depor se hace un regalo

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El Deportivo cosechó la cuarta victoria de la temporada, alcanzó los 16 puntos y durmió más lejos del descenso que en las jornadas precedentes a la espera de lo que hagan hoy escuadras como Granada o Córdoba.
El equipo blanquiazul saltó al terreno de juego decidido a ser protagonista, quiso tomar la batuta del partido y se fue con descaro hacia la meta de Iraizoz. El Athletic salió respondón en el inicio y el choque arrancó en una especie de ‘toma y daca. No obstante fue el Deportivo el que pegó primero en cuanto ocasiones. A los tres minutos Toché marcaba de disparo cruzado pero su acción era anulada por un inexistente fuera de juego.
Volvía a probar fortuna el cuadro coruñés con un tiro de José Rodríguez que se iba a las nubes rozando el minuto nueve. Los vascos contestaban con una contra, también en posición antireglamentaria, que Fabricio, por si acaso, atajaba con solvencia en una buena salida.
El partido no se frenaba. En el 16 era Toché el que disparaba a puerta, con la consecuente intervención de Iraizoz. La respuesta en la siguiente jugada, de Borja Viguera, dejaba helado a Riazor porque se cantaba el gol visitante pero el ariete rojiblanco mandaba el esférico fuera de manera inexplicable. Lejos de tomar medidas en la zaga el Depor volvió al ataque. Primero Fariña hizo un slalom que finalizó con un chut flojo. El argentino sólo vio puerta y no cayó en la cuenta de los desmarques de sus compañeros por las alas. Un minuto después, en el 23, Álex Bergantiños rechazaba la pelota en una segunda jugada, esta le caía en el corazón del área a Cavaleiro, que conseguía esquivar la salida del portero para anotar el 1-0.
El gol hacía justicia a los méritos de un Deportivo mejor que su rival. En el 31 Juan Domínguez se encontraba una pelota franca para el disparo, dentro del área, sin rivales a sus lados y con tiempo para pensar pero su chut se iba alto en lo que podría haber sido un nuevo tanto. En el 34 llegaba la lesión de Fariña, uno de los mejores del partido hasta el momento. Tenía que abandonar el campo, entraba Cuenca y la luz se le apagaba un poco al Depor. Con dos jugadas de ataque vascas resueltas por Fabricio y la ventaja en el marcador se llegó al descanso. Valverde vio que su equipo era superado en la media con relativa facilidad y que el conjunto local mandaba en esa parcela, incluso aún después de haber perdido al clarividente Fariña. En el descanso hizo su primer cambio para dar entrada a Iraola en el corazón del equipo.
El cuadro bilbaíno mejoró, pero también por la nueva disposición con la que encaró el Depor el encuentro en el inicio de la segunda parte. Desde los primeros compases se vio cómo los de Víctor Fernández renunciaban ya a irse al ataque de manera descarada para intentar mantener la portería a cero, buscar una contra y extinguir el partido.
Tras quince minutos, en los que el cuadro herculino ni tan si quiera llegaba a puerta, se veía que los vascos tampoco eran capaces de imponer claridad a sus apariciones por los dominios de un fenomenal Fabricio.
A partir del 60 llegaron más cambios, el encuentro entró en una fase poco vistosa. En el 76 el meta canario intervenía de nuevo para bloquear un centro pasado muy peligroso. En el 77 De Marcos mandaba la pelota fuera en una ocasión que parecía clara. La siguiente acción tuvo a Juan Domínguez en el otro extremo del campo como protagonista, cuando no conseguía levantar la pelota ante la salida de Iraizoz. Las última acciones de peligro llegaron en el 87, con un remate de Iñaki Williams que se fue sobre la meta blanquiazul, y en el 91, cuando Cuenca a punto estuvo de ‘empujar’ el 2-0 tras un disparo de Hélder Postiga. El Depor acabó pidiendo la hora, algo normal, y no fue capaz de ‘matar’ el partido, pero ganó con justicia y demostró que en Riazor se puede hacer el fortín necesario para salvaguardar puntos imprescindibles como los de ayer, los que garantizan la permanencia en Primera División. 

El Depor se hace un regalo

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