Reportaje | La protesta a la que acudieron los estudiantes sin haberse aprendido la lección

Los estudiantes trataron de cantar el himno gallego frente al teatro Colón | david castaño
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Fue un anticlimax. Hasta el momento, los cerca de 150 estudiantes que habían participado en la manifestación contra la Lomce se habían mostrado moderadamente entusiastas, coreando los lemas de la cabecera de la manifestación a medida que marchaban desde la plaza de Vigo, “Ensino público, e de calidade” o “Ensino público é servizo, o privado, beneficio” y “O patriarcado, nin nas nosas aulas, nin na rúa”. Sin embargo, a la hora de entonar el himno gallego, los gritos dejaron paso a un silencio que delataba que muchos de aquellos jóvenes presumiblemente nacionalistas no conocían la letra.
Quizá el desconocimiento del himno no habría sido tan chocante si no fuera porque la protesta, al igual que la jornada de huelga, había sido convocada por  asociación estudiantil Erguer, de corte nacionalista, bajo el lema “nin Lomce nin pacto entre elites!” para pedir una Lei Galega de Educación. Además, muchos de los manifestantes portaban banderas nacionalistas, con la estrella roja. E incluso el sindicato nacionalista, la CIG, había hecho acto de presencia con el secretario comarcal, Xavier Filgueira, a la cabeza, en un esfuerzo por llamar la atención sobre el problema de la educación, así que parecía evidente que los presentes constituían la nueva hornada del independentismo gallego.  
Voces abajo, puños en alto
Pero entonces llegó el momento final, tras la lectura de un manifiesto por parte de una portavoz de Erguer en los escalones del teatro Colón. “Agora –dijo la estudiante– para rematar, imos cantar o himno galego”. Levantaron el puño y empezaron a entonar los primeros versos del poema de Pondal. No fue precisamente una interpretación entusiasta, pero todo fue más o menos bien hasta que concluyeron las primeras estrofas. Una vez se preguntaron lo que decían los rumorosos y las altas copas, el volumen bajó sensiblemente, aunque los puños se mantuvieron en lo alto.
El efecto era de lo más curioso, parecido al que se produce cuando alguien que lleva mucho tiempo sin ir a misa trata de disimular su falta de fervor murmurando algo ininteligible. Mientras la sección joven comenzaba a perder fuelle, el peso recaía cada vez más en la CIG, veteranos nacionalistas, la mayoría de los cuales peinaba canas. Durante un buen rato, una voz femenina de la sección sindical descolló casi en solitario por encima de las otras 150,   como si estuvieran asistiendo a un concierto a capella.
En el lado positivo, la anécdota sirvió para reforzar las demandas de Erguer, que considera necesario un aumento de las horas lectivas en gallego, y la recuperación del estatus de materia troncal para la Lingua e Literatura Galegas. Y una legislación que permita incluir en los currículums materias de historia y cultura gallega. Y tras lo de ayer, Pondal también habría estado de acuerdo en que es necesario. l

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