Cambre y Culleredo urgen a garantizar la salubridad de las comidas escolares

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Los ayuntamientos de Cambre y Culleredo han exigido una “urgente e inmediata” solución a los problemas que están padeciendo en los comedores de sus colegios de Infantil y Primaria, donde no se garantiza, aseguran, la salubridad de las comidas que sirve una empresa de catering, la misma en ambos municipios.
Tal es la gravedad de la situación que incluso desde Cambre no dudan en pedir la rescisión del contrato con la adjudicataria del servicio ante las “reiteradas deficiencias” con las que se están encontrando en estos primeros meses del curso escolar.
“No basta con abrir expedientes porque las deficiencias del servicio son constantes y los padres, con toda la razón, piden una solución efectiva que, desde nuestro punto de vista solo pasa por cambiar de empresa”, señaló el alcalde cambrés, Óscar García Patiño.
En la misma línea se expresó su homólogo cullerdense, Julio Sacristán, quien insta a la Xunta a tomar medidas “de una vez por todas” para que estos problemas “no se vuelvan a repetir”. Así, el regidor subraya que la educación debe ser “una prioridad” para la administración pública, donde el comedor es un servicio “básico” que debe funcionar “en condiciones óptimas”.
El episodio de ayer fue la gota que colmó el vaso. Tanto en Culleredo como en Cambre el problema llegó por culpa de los envases en los que llegó la comida, un caldo concretamente, que estaba programado como primer plato.
Estos recipientes, como relatan los dos ayuntamientos en sendos comunicados, se derretían al ser calentados, lo que estropeaba la comida que tenían dentro, que cogía un olor a alimento fermentado. “La Xunta, como administración responsable, debe actuar ya con los medios oportunos que tenga a su disposición para asegurar que el servicio se preste en las condiciones necesarias de salubridad y calidad”, apuntaba Culleredo.
Esto provocó un cambio de planes en varios de los colegios de las dos localidades. En Cambre, los profesores del CEIP Sigrás tuvieron que encargar bocadillos, mientras que en el CEIP Sofía Casanova de Culleredo, la dirección del centro pidió unas pizzas a un establecimiento cercano con el único fin de que los cerca de 300 alumnos que comen allí a diario no se quedaran sin plato.

Cambre y Culleredo urgen a garantizar la salubridad de las comidas escolares