Reportaje | Drake, a los pies de la Torre otra vez

Los de Drake achacan el calentamiento global a un maleficio
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La asociación cultural Trotaconventos pondrá a jugar el sábado a los piratas de Drake sobre el escenario. El colectivo amateur los enfrentará a las 20.00 horas a los efectos de la modernidad que no les tocó vivir para que la butaca piense con una obra “O xuramento de Drake ao pé da Torre de Hércules”, que sale de la cabeza de su director Carlos Freire como el resto de su repertorio.

Cuenta la batuta que la pieza teatral trata el problema del cambio climático y el calentamiento global con un “flash back” pero al revés. Del siglo XVI vendrá María Pita a defender de nuevo a su ciudad y con ella, su enemigo Drake, que se quedará ojiplático ante la solución que le quieren dar los gobiernos a la subida del nivel del agua.

Freire explica que no se les ocurre otra cosa que levantar muros como cuando sube la marea y los niños le ponen barreras a la masa salada para que no llegue hasta las toallas. En este sentido, el texto hace hincapié en que los personajes del pasado no tuvieron contacto con la contaminación y de ahí, el impacto al que se someten: “Tampoco había tanta saturación de población”. Así es que los piratas arriban a la ciudad y permanecen perplejos ante un panorama desolador, donde una Torre de Hércules hace señales de socorro, está a punto de sumergirse para siempre, y la ciudad grita a través de sus vecinos, que ya sufren inundaciones: “Ellos creen que se trata de un maleficio”.

Y la visión de otro siglo contrasta con la actual para contar algo que está ocurriendo realmente. Mientras, los coruñeses guardan cola en el INEM para encontrar trabajo como “levantadores” del muro que les salvará. Freire explica que en este potaje teatral intervendrán actores desde los 20 años a los 50, universitarios, profesores y funcionarios con una afición en común, la de interpretar, que les llevará a estrenar una creación que no se quedará en la superficie e irá hasta la raíz del problema para ser crítica y arte al mismo tiempo.

Reportaje | Drake, a los pies de la Torre otra vez