El Madrid queda en el alambre

el madridista xabi alonso pugna por un balón con el defensa jonathan grant evans efe
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Un templo del fútbol como Old Trafford decidirá una eliminatoria repleta de igualdad que dejó en su primer capítulo un bello duelo de fútbol entre un Real Madrid amparado en Cristiano Ronaldo, ante un Manchester United que se adelantó gracias a Welbeck y dejó al equipo de José Mourinho en el alambre.

Se vistió de gala el Santiago Bernabéu para vivir una de esas noches mágicas europeas que han dado forma a la leyenda blanca.

Todos eran conscientes de que el partido más que de octavos era una final. Todo lo que no sea avanzar a cuartos será un estrepitoso fracaso que dejará la temporada finiquitada con muchos meses por delante. Los primeros que lo saben son los jugadores que demostraron que a la hora de la verdad la motivación mueve montañas.

El castigo a la fase de grupos fue un cruce de altos vuelos que llega a destiempo. Un Manchester United tan rígido en un sistema como poderoso en ataque que se agarró a la figura de David De Gea para no acabar rendido al poderío de Cristiano Ronaldo.

El reencuentro con su pasado dejaba sentimientos que se amontonaban y que apartó un futbolista que no para de crecer, convertido en el Di Stéfano del fútbol moderno, y que emuló los prodigiosos saltos de Santillana para levantar al Real Madrid de la lona cuando encajó un duro golpe.

Un saque de esquina de Rooney lo remató a la red Welbeck a los veinte minutos, elevándose entre la salida indecisa de Diego y la pasividad de Ramos. El golpe menos deseado en Europa. Un gol en tu casa en una eliminatoria que se decidirá por detalles.

No había tiempo para las lamentaciones. Debía responder con rapidez el Madrid y lo hizo con la electricidad de Di María. No se cansó de chutar a De Gea, siempre seguro ante el argentino. El asedio blanco no tenía premio hasta que apareció Cristiano. Fabricaba sus disparos sin necesidad de juego en equipo y cuando lo tuvo marcó.

Se elevó Cristiano y detuvo el tiempo en el aire. Como en la final de Copa de Mestalla. Su poderoso salto mandó a la red con un cabezazo el centro de Di María. Mismos protagonistas. Mismo resultado. De Gea no pudo hacer nada en su estirada.

La figura del portero español fue creciendo. Hasta ocho intervenciones realizó para sostener al Manchester United en la eliminatoria. Se acomodó en su terreno el conjunto inglés y Ferguson buscó las cosquillas a Mourinho con su arma, el contragolpe. Rooney fundido en tareas defensivas no apareció. Welbeck, ahora de nueve, y Van Persie se bastaron. En el otro bando ni Benzema primero, ni Higuaín después, aparecieron. Sin un 9 matador todo fue más difícil.

El Madrid queda en el alambre