El Covid-19 priva A Ponte Vella de la visita que cada año le ofrece Nosa Señora dos Remedios

1. La imagen de Os Remedios, en lo alto, y tres personas en cada banco demuestran una celebración atípica en que nada se parece lo que sería un 8 de septiembre normal en Betanzos. / 2 y 3. También los puestos siguieron las norm
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En Betanzos, cada mes de septiembre, Os Remedios y A Angustia relevan a San Roque. En ambos santuarios se concentran miles de almas, cientos de velas y millones de ofrecimientos, pero la alerta sanitaria mermó los números de este 2020. No hubo Globo de San Roque y casi nadie subió hasta Os Caneiros. El coronavirus obliga a extremar las medidas para evitar contagios y, en esta ocasión, privó A Ponte Vella de la visita de Nosa Señora do Camiño. Os Remedios no se acercó al casco urbano, pero la ciudad no excusó su cita con la Virgen del Camino. Con mascarilla, distancia de seguridad y controles en los accesos, de los que se encargaron Protección Civil y Policía Local de Betanzos y voluntarios de la Cofradía dos Remedios y de la Unidad Pastoral de Betanzos. 

Nadie recuerda una romería donde las velas compartiesen espacio con las vallas y la cera con los hidroalcohólicos, pero es que nunca antes se vivió una situación como la causada por el Covid-19. Lo que no cambia es Betanzos y su inmensa devoción a Nosa Señora do Camiño, que transmiten de padres a hijos con el mismo entusiasmo que su respeto hacia al Globo de San Roque 

Tanto los agentes municipales como los empleados del servicio municipal de emergencias y los voluntarios dispusieron cada detalle el día anterior para que, con la primera misa, la de las 08.00, estuviese todo en orden, desde los circuitos de entrada y salida hasta los aparcamientos, los puestos de venta y el de Cruz Roja.

Cada sesenta minutos, desde las 08.00 hasta las 13.00, cientos de vecinos de la comarca, pero también de las de Ferrol y A Coruña, se acercaron hasta el santuario para cumplir con sus ofrecimientos o solicitar su amparo en tiempos de Covid-19. Después, sin salida, volvieron a oficiarse dos misas, la última a las 21.00.

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En el interior, sin cambios respecto a cualquier otra época del año, con el mismo mobiliario marcado para cumplir con el metro y medio de distancia social, lo que obligó a numerosos devotos a escuchar la misa desde el exterior ante la imposibilidad de entrar y, mucho menos, de acercarse a la imagen que, por primera vez en años, se mantuvo en su misma posición, sin que nadie tuviese, ni tan siquiera, la tentación de rozar su manto que, como cada día 8 de septiembre, lucía impoluto para “procesionar” hasta A Ponte Vella. Los vecinos esperan a 2021, convencidos de la intercesión de Nosa Señora dos Remedios. 

Antes de que acabe el mes, la ciudad tiene otra cita, en el margen opuesto de la ría, con A Angustia y después, de nuevo en Os Remedios, coincidiendo con la Festividad de San Miguel, sería el turno de Os Alborotados, una costumbre que se perdió con los años, pero que combinaba como casi ninguna la celebración religiosa con la vendimia en el entorno de Mandeo y Mendo. el resultado era la Festa do Mosto.

El Covid-19 priva A Ponte Vella de la visita que cada año le ofrece Nosa Señora dos Remedios