
El Depor vuelve a casa, donde mejor se encuentra. Regresa a su particular ‘teatro de los sueños’, donde mejor fútbol realiza, en el que se respira en blanco y azul desde el primer al último minuto de cada jornada de fútbol.
Llega la hora de curar las heridas de Zaragoza. Al el equipo vio cómo en cuestión de minutos se le escapaba un partido que parecía ganado.
Condenado de nuevo a las posiciones de descenso que a nadie gustan, vuelve a estar obligado ante un rival que sabe cómo sacar partido de muchas situaciones que parecen estériles para conseguir preñar cualquier partido de contras mortales o jugadas a balón parado que finalizan en gol.
La cantinela de los jugadores blanquiazules es la misma, idénticos acordes cuando el equipo cae derrotado. El estribillo habla de falta de concentración. Es cierto que hay imponderables, goles que son inevitables por mala suerte o gran acierto del rival, pero también fallan los de Oltra cuando no están con los cinco sentidos en el partido.
El Deportivo, un equipo que juega bien, que trata bien el esférico, con criterio, que hace acciones de veinte pases y recupera la pelota con rapidez cuando está posicionado pasa de este Doctor Jekyll a Mr. Hyde en minutos. Se descontrola, comienza a cometer errores en despejes, permite al rival que imponga una velocidad más al partido y lo acaba pagando. A veces jugando a remolque y cambiando el guión del choque, improvisando, a veces viendo cómo el rival de turno te empata o te remonta.
Aunque Riazor da un plus de solvencia por jugar en casa hay que tener los ojos abiertos, estar más vivos que nunca. El Levante tiene mucho oficio, un buen entrenador y jugadores que siguen al milímetro las indicaciones de su técnico para utilizar un pragmatismo, a veces maquiavélico, que les ha colocado en la sexta posición de la tabla clasificatoria, amén de defender su rol de equipo europeo por los campos de la segunda competición continental. Este Levante no es ninguna coña. Seguro.
Oltra pondrá en liza, como de costumbre, a su equipo tipo, cambiando hombre por hombre ante lesiones, bajas, recuperaciones de jugadores.
Así, parece segura la vuelta de Marchena en el eje de la defensa y de Ayoze en el lateral siniestro. Si Abel Aguilar comienza en el banquillo el medio del campo sólo sufrirá un cambio con respecto al equipo que jugó en Zaragoza, la entrada de Camuñas por Pizzi en el perfil zurdo del ataque, si bien tanto él como Bruno Gama jugarán por ambas bandas durante todo el encuentro.
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Este partido servirá, además, para que la afición deportivista vuelva a dar una vuelta más de tuerca al tornillo que le tiene pegado ‘deporvida’ a su equipo. En uno de los momentos más convulsos de la historia del club a nivel económico, con una sociedad que no tiene fácil su día a día financiero, los seguidores blanquiazules quieren enseñar una vez más su confianza y apoyo a la entidad.
No tienen nada que demostrar, es algo que hacen a cada jornada y en cada momento complicado, pero cualquier ayuda es bien recibida, y la afición, en una novedosa iniciativa de la Federación de Peñas, hará una cadena humana que rodeará el estadio herculino en los prolegómenos del partido.
Es una forma de decir que hay un escudo, un círculo cerrado, una muralla infranqueable de deportivismo que siempre estará con su equipo, pase lo que pase.
Además, motivado por los últimos acontecimientos, preconcursales, ruedas de prensa y otros, los aficionados coruñeses están con más ganas que nunca de dejarse la garganta esta mañana animando a los suyos desde la hora del café hasta la de la comida.
No se puede decir que hoy sea un día de fiesta, aunque para los deportivistas lo será con un ‘mísero 1-0’. Más bien es una jornada de autoafirmación global, de todo el deportivismo ante lo que se avecina, una temporada muy dura en el campo y crucial en los despachos.
La afición dirá hoy ‘aquí estamos y aquí nos quedamos’ y los jugadores de Oltra han de prolongar esta declaración de intenciones en el terreno de juego, esperemos, con una victoria ante el difícil y peligroso Levante.
Ganar este mediodía daría, otra vez, un respiro a los blanquiazules antes de viajar a San Mamés. No hacerlo sería ir, como hoy, demasiado obligado a La Catedral, y no es lo mismo tener que ganar en casa que tener que hacerlo fuera, máxime para un equipo como el herculino que, haciendo honor a su real nombre es el más deportivo de España junto con el Barcelona. Ni una mala patada, ni una mala acción.
Así que hoy es el día, es el partido, el punto de inflexión. Hoy el deportivismo grita a su equipo: ¡Levántante y gana!










