El océano invade el Paseo Marítimo en la primera alerta roja del año

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Después de un fin de semana de tiempo inestable y mucho viento, ayer el temporal empleó toda su fuerza contra el Paseo Marítimo, donde olas de hasta ocho metros de altura golpearon con fuerza los muros de la Coraza y las Esclavas. Ante los ojos del público reunido bajo los soportarles, el agua rebasó los obstáculos e inundó el firme en Modesta Goicouría y las Catalinas. Los servicios de emergencia, en previsión de la primera alerta roja del año, habían cortado el acceso al público del Paseo Marítimo desde las cuatro de la tarde y no lo reabrieron hasta pasadas las siete. 
El oleaje llegó a desplazar el mobiliario urbano, incluidos los bancos de hormigón y piedra que se encuentran sobre la terraza, y llegó hasta la parada de taxis de Modesta Goicouría, arrastrando consigo una gran cantidad de arena, que quedó depositada en el Paseo Marítimo, aunque no llegó a filtrarse apenas en el aparcamiento subterráneo de Orzán y Riazor, como sucedió en anteriores ocasiones. El precinto policial mantuvo a raya a la mayoría de la gente, aunque hubo quien, en un primer momento, llegó a aventurarse a los lugares más peligrosos, como la rotonda de las Esclavas, con la esperanza de sacar una espectacular foto de murallas de espuma. 
Pero los más audaces fueron espantados por la Policía Local y Protección Civil, que formaban parte del dispositivo de vigilancia. Este permaneció activo durante toda la tarde. A las cuatro fue la pleamar y, poco a poco, se fue retirando, pero la alerta roja estaba prevista entre las ocho de la tarde y la medianoche. Hora en que, curiosamente, se registraron menos daños, a pesar de que las olas siguieron siendo muy altas, porque para entonces la marea había retrocedido significativamente. 

daños
El recuento de daños llegó poco después, cuando los servicios de emergencia daban cuenta de que el oleaje había causado daños en las instalaciones de la discoteca Moom 57, situada muy cerca de las Esclavas, y que cuenta con una terraza con ventanal que da al océano. Sus cristales cedieron al empuje de las olas, aunque desde la sala de fiestas indicaron que los daños en el interior “no han sido graves”. 
El mar también encontró la manera de penetrar en el Aquarium Finisterrae, donde inundó alguna de las salas. Sin embargo, en esta ocasión hubo suerte y no llegó a derribar cristales, como ocurrió en marzo de 2014, cuando otro temporal hizo añicos el ventanal de la cafetería y causó tantos daños que hubo que cerrar la Casa de los Peces al público durante toda una semana. 
Pero las autoridades advierten de que no podrán hacer un recuento exacto de los desperfectos hasta el día de hoy, porque otras zonas muy expuestas, como Las Esclavas, seguían siendo inaccesibles por el peligro de las olas, y nadie pudo acercarse hasta esta mañana, tras la pleamar de las cinco de la madrugada.

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