Los puestos reformados de San Agustín siguen sin acoger a sus concesionarios

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La isleta central del mercado de San Agustín que se reformó por completo el año pasado en el marco del plan de rehabilitación de la infraestructura paralizado por el actual Ayuntamiento, continúa sin acoger a los concesionarios de los puestos nueve meses después de que finalizara la obra. Los placeros, molestos con los perjuicios que está causando la permanencia sine die de sus compañeros en locales provisionales, exigen al Gobierno local que tramite los traslados. En opinión de la mayoría de los concesionarios esta dilación en el proceso puede ser “un castigo del concejal Alberto Lema porque la asociación no le firmó la paralización de las obras en todo el mercado”.
El proyecto de reforma de San Agustín ideado por el anterior Gobierno del PP ha dejado tras de sí un reguero de perjudicados desde que Marea Atlántica decidió aparcar la iniciativa de mejora del espacio público. Así lo entienden numerosos placeros a título individual y la propia Asociación de Vendedores de San Agustín. 
Tras varios meses de silencio, el colectivo vuelve a insistir en la necesidad de que el área de Empleo y Empresa permita el regreso de los comerciantes desplazados temporalmente por las actuaciones a sus puestos originales, aquellos sobre los cuáles versan sus concesiones.
Tanto los empresarios inquilinos de la zona reformada de la fruta como los vecinos de la isleta de la polémica aseguran que la vuelta es indispensable para que se reactiven las ventas. Si unos se quejan de que parte de sus clientes han dejado de acudir porque no los encontraban, los otros aseguran que un pasillo vacío les hace un flaco favor a la hora de atraer al público.
Desde la asociación recuerdan que los traslados provisionales eran para dos meses y han pasado nueve desde que se fueron los operarios sin que nada haya cambiado. Según cuentan, el concejal Alberto Lema se comprometió a dar el visto bueno a las mudanzas una vez que se hubiese recepcionado la obra, pero esto ocurrió el pasado mes de  octubre y nada cambió. 
“Hay quien como siga así está abocado al cierre porque no vende en el nuevo local”, lamenta la presidenta del colectivo Ángela Barrán. “Los afectados están cabreados y piensan que en concejal está castigando que no se firmase la paralización de la obra”, destaca la representante. 
Mientras no se decide el futuro de los negocios vacíos, el Ayuntamiento no ha enviado a nadie para que se ocupe de su limpieza y los placeros temen que se estropeen los materiales o que cuando se devuelvan a sus adjudicatarios requieran otros trabajos de mantenimiento.

Los puestos reformados de San Agustín siguen sin acoger a sus concesionarios