Las infracciones se mantienen en la Ciudad Vieja cuatro meses después de la peatonalización

El Ayuntamiento solo habla de planes para algunas calles | quintana
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Incluso algunos vecinos han empezado a hacer caso omiso de las nuevas reglas y estacionan en aquellos lugares que les vienen bien. En este contexto, el Ayuntamiento no anuncia nuevas medidas ni tampoco cuando reurbanizará calles especialmente afectadas por el tráfico rodado de los últimos años como es la de Nuestra Señora del Rosario.

Han pasado meses desde que el casco histórico se cerró al tráfico salvo para casos excepcionales como las del servicio de carga y descarga hasta las 11.00 horas o el acceso a residentes con garajes en los edificios. Sin embargo, no hay día que no se detecten varias irregularidades tanto de circulación como de aparcamiento. Si los transportistas hacen caso omiso al límite temporal que se les estipula, muchos conductores ajenos al barrio entran en el entorno obviando las señales de prohibición y, en casos puntuales, llegando a aparcar en el entorno monumental.

Además, a la hora de circular, tanto visitantes como vecinos circulan a elevadas velocidades por una zona que en la que ahora tienen prioridad los peatones porque no hay señales que regulen. Según denuncian algunas personas, todo esto sucede sin que la Policía Local acuda a multar o al menos a controlar estos comportamientos incívicos.

Obras y descontrol
El gran cambio del barrio tampoco ha implicado actuaciones en el interior por parte del Ayuntamiento, aunque tanto comerciantes como vecinos se hicieron eco del deterioro dejado por los coches. En una reunión multilateral esta pasada semana, el concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, habló de planes para Damas y Cortaduría –cuando ante los medios hace unas semanas había indicado que primero actuarían, ya en 2019, en Maestranza para luego reformar vías interiores– pero no hay nada en firme para reparar Nuestra Señora del Rosario. Esta es, sin duda, una de las calles más afectadas como muestra el hecho de que el Gobierno local ordenase restringir el uso de una parte porque el firme se hunde.

A esto se suma el aparcamiento indiscriminado. En el Oceanográfico este jueves a media mañana había 15 turismos estacionados ilegalmente y numerosas plazas libres porque, pese a la restricción, a los vecinos les sobran. En el perímetro más próximo hay conductores sin permiso pero hasta los que lo tienen llegan a aparcar sobre cebreados o en curvas por ahorrar unos metros hasta casa.

Las infracciones se mantienen en la Ciudad Vieja cuatro meses después de la peatonalización