El suceso obligó a las autoridades a reforzar los servicios de rescate

18 enero 2015 A Coruña.- Los multiplicarán por cinco las horas de prevención en el mar, estrenan una lancha una moto y un camión de rescate para mejorar la calidad del servicio El concejal Julio Flores presentó ayer en

La muerte de los tres policías en el Orzán durante una alerta naranja no solo fue una tragedia de gran calado humano: generó un debate que obligó a las autoridades a replantearse sus dispositivos de seguridad cuando las condiciones meteorológicas convertían la costa en un peligro para los vecinos de una ciudad que está situada en una península. La respuesta del Ayuntamiento fue la creación del grupo de rescate acuático del Servicio de Extinción de Incendio y Salvamento (SEIS). Es decir, los bomberos.
Pero antes de formar este grupo especial, los expertos estuvieron debatiendo toda clase de soluciones. Por ejemplo, tras la tragedia muchas voces se habían alzado para indicar que si los policías hubieran contado con cuerdas y salvavidas, quizá hubieran podido salvarse. Sin embargo, los expertos a los que encargó el Ayuntamiento llegar a una solución descartaron esta idea. Sobre todo, porque los salvavidas se consideran anticuados como material de salvamento. “Son difícil de manejar y solo sirven en aguas tranquilas,  como las de una piscina”, apuntan. En otros casos, como en un mar revuelto, resulta difícil arrojar uno de ellos cerca de una víctima, incluso con práctica, y como son tan pesados, siempre existe la posibilidad de golpear a la misma persona que se quiere rescatar. En cuanto a las cuerdas, también tenían un serio inconveniente: es necesario un entrenamiento previo para poder emplearlas correctamente.

inexpertos
Además, a las autoridades les preocupaba, y mucho, lo que podía ocasionar todo ese material en manos inexpertas si se dejaba, como muchos pedían, en puntos clave de la bahía, podía incitar a gente sin experiencia en salvamento a actuar por su cuenta y riesgo, con lo que la emergencia podía convertirse en una tragedia.
Pronto se hizo obvio que para un problema tan complejo se necesitaban expertos, así que desde hace un año, más de 50 bomberos se han estado preparando para atender puntualmente rescates acuáticos y búsquedas en la costa del municipio, en colaboración con los servicios de rescate de otras administraciones. Por el momento no han llevado a cabo ninguna intervención en la que hubiera un vida en peligro, pero ya forman parte del dispositivo de prevención que se despliega en la bahía del Orzán cada vez que estalla un temporal.
 Los bomberos reciben formación especializada de los miembros de este grupo de rescate acuático para los próximos cuatros años y de hecho, este año se multiplicarán por cinco las horas de prevención destinadas a esta unidad, así como a incrementar las charlas en colegios y los simulacros. Para el gobierno local, conseguir que el ciudadano no se ponga en peligro a sí mismo es una de las mejores garantías de que la tragedia del Orzán no volverá a repetirse.

El suceso obligó a las autoridades a reforzar los servicios de rescate

Te puede interesar