Los trabajadores de Alcoa asumen que el ERE acabará en los tribunales

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Tras la huelga de 24 horas que se celebró el viernes, y a la espera de la actuación anunciada para mañana, el presidente del comité de empresa de Alcoa, Juan Carlos López Corbacho, manifestó que, de no cambiar radicalmente de postura la multinacional del aluminio, se verían abocados a anular el ERE en el juzgado de lo Social de la Audiencia Nacional. “Ha ocurrido en otras ocasiones, con otros ERE, y aquí pasará lo mismo, la justicia nos dará la razón y lo anulará”, advirtió Corbacho. Él pretendía evitar ese trago con la negociación y, de hecho los representantes sindicales se reunirán con la empresa la semana que viene, dentro del proceso de negociación del expediente. 
Pero la actitud del gigante norteamericano, que se niega dejar pasar a los enviados de una empresa contratada para asesorarles para emitir un informe independiente del Expediente de Regulación de Empleo (ERE). “La empresa se equivoca en su actitud: si no tiene nada que esconder, debería dejarlos pasar”, alega Corbacho. El líder sindical sospecha que se debe a que la inspección podría probar lo que siempre han mantenido: que la situación actual de la planta de aluminio se debe a causas coyunturales y económicas y no técnicas. 

Por otro lado, ni el veredicto de la Corte de Rotterdam, que entiende que no hay irregularidades por parte de la empresa en los despidos y por ello rechazó la solicitud de paralización del expediente, ni la falta de sanciones por parte de la Dirección General de Trabajo parecen desanimar a los trabajadores. “No tiene nada que ver. Trabajo no podía hacer nada después de la última reforma laboral”, asegura Corbacho. El único avance real obtenido gracias a las negociaciones ha sido retrasar el plazo de conclusión del ERE, que terminaba esta semana. 

Un problema transnacional 
Por otro lado, el presidente del comité insiste en que se trata de nu problema transnacional y no propiamente de España y que la negociación debería hacerse comité por comité, el de Avilés y el de A Coruña. Pero solo un ultimátum de la dirección de Alcoa al comité de empresa de la factoría hizo que sus miembros se sentaran este martes en Madrid, junto con representantes de la multinacional y compañeros de la fábrica de Avilés, para constituir la mesa de negociación del ERE que consideran un fraude de ley.
Allí solo se habla de compensaciones, pero el pactar las mejores condiciones para los despidos no es el objetivo de los coruñeses, que advierten que seguirán “dando a batalla” tanto en las reuniones con intensificando su presencia en la calle para conseguir que ni las fábricas ni los puestos de trabajo desaparezcan.

Los trabajadores de Alcoa asumen que el ERE acabará en los tribunales