Los mariscadores extraen 167 kilos de molusco en su vuelta a la ría de O Burgo

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Los mariscadores de la ría de O Burgo vivieron ayer “un día más o menos normal”, que lo sería aún más si su lugar de trabajo no hubiese pasado casi un mes cerrado al marisqueo. En la jornada de reapertura, los profesionales del colectivo de a pie consiguieron extraer para su posterior venta 167 kilos de moluscos bivalvos. Tras disiparse los altos niveles de hidrocarburos que obligaron al parón hace unas semanas, tanto almejas como berberechos son totalmente aptos para el consumo humano.
El presidente del colectivo de a pie, Andrés Pena, explicó ayer después de una dura jornada metidos en el agua que en total pasaron a la depuradora –paso previo a la comercialización– 167 kilos de bivalvos.
“Hay 57 mariscadores de a pie en activo pero algunos están de baja o aún no regresaron de la Semana Santa”, explicó Pena, vinculando las cantidades al número de trabajadores que estuvieron en O Burgo.

unos 40 a faenar
Al final, alrededor de 40 se pusieron ayer las botas de faena y volvieron a O Burgo para intentar reparar los daños económicos que han sufrido en el último mes.
Durante las horas que pudieron rastrillar los fondos no detectaron la presencia de ningún furtivo y eso les permitió sacar “63 kilos de almeja fina grande y entre 43 y 44 de la mediana”. Además, retiraron 24 kilos  de almeja japónica y otros 15 de babosa.  Respecto al berberecho, se extrajeron 21 kilos. Así, en líneas generales, las capturas fueron similares a cualquiera de las jornadas previas a la clausura temporal de la ría. De la misma forma lo percibieron los operarios de a flote, que faenaron “en la parte de fuera de Santa Cristina”.
Según Pena, los precios se movieron entre los 16 euros el kilo a los que se vendió la almeja fina grande y los 4,50 euros que alcanzaron la japónica o el berberecho. En todo caso las pérdidas derivadas del episodio de contaminación, que todavía no tiene un culpable claro, serán difíciles de paliar porque se perdió la campaña de Semana Santa. “Más o menos fueron los mismos que en enero y febrero pero nos perdimos lo mejor porque los precios llegaron a doblarse y eso es un dinero”, lamentó Pena.
Según los cálculos de la agrupación, cada asociado perdió desde el 9 de marzo –en el que se hizo efectivo el cierre– y antes de ayer “de 1.400 a 1.500 euros”, teniendo en cuenta la temporada fuerte por las celebraciones.
Además, hay que entender que ese dinero se correspondería con la quincena al mes en la que los mariscadores pueden desarrollar su labor según lo estipulado por la Consellería do Mar.
El representante del sector encuentra ahora dos problemas a combatir que confluyen en el hecho de que todavía no se haya descubierto al culpable del vertido de hidrocarburos.
Por una parte temen que los parones en su actividad se repitan, puesto que ya habían sufrido uno similar en febrero sin que este tuviese ningún efecto sobre nadie salvo ellos. Por otra parte, el dinero perdido no se le puede reclamar a nadie hasta que aparezca el infractor.

línea de ayudas
“No tenemos ayudas ni seguros para esto pero necesitaríamos una línea de subvenciones como la que existe para los marineros cuando no pueden salir al mar por mal tiempo”, subrayó el presidente, en un claro mensaje a la Xunta. En este sentido se quejó de que, a la par que no ganan un sueldo, se ven obligados a seguir abonando el seguro de autónomos.
El alcalde, Carlos Negreira, también insistió ayer en la necesidad de conocer la procedencia de las manchas. Además, recalcó que el objetivo del Ayuntamiento es “tener una ría plenamente sostenible, que sea fuente de riqueza y que mejore cada día”.

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