“Ojalá que no existiese este premio”

Jordi Evole
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De humorista a referente del mejor periodismo, la trayectoria de Jordi Évole tiene las paradojas de una época, y una profesión, en la que todo, para bien o para mal, se está poniendo en cuestión. Ayer, en la sede de La Caixa en A Coruña, se anunció que es el ganador del XI Premio José Couso de libertad de Prensa que otorga el Colexio de Xornalistas de Galicia y el Club de Prensa de Ferrol, con el patrocinio de La Caixa. El día 26 el responsable de “Salvados” (La Sexta) estará –“si algún rodaje no me lo impide”, cuenta– en Ferrol para recibir el citado galardón y recordar al cámara ferrolano asesinado.  
 
Premios no le faltan. ¿Qué supone el “José Couso” para usted?
Estoy muy contento. Es cierto que tenemos varios Ondas, Premios de la Academia de Televisión y otros, pero hay galardones como el Vázquez Montalban muy especiales, y el José Couso es de esos; son un símbolo sólo por su nombre. Pero ojalá que no existiese. Ya que es así, su nombre es un referente del periodismo internacional y de las barbaridades que se cometen contra la prensa por tratar de informar de lo que pasa. Jon Sistiaga me contó lo que sucedió en el hotel Palestina y es tremendo. Por eso hay que mantener vivo su recuerdo con este galardón y su familia lo está haciendo muy bien, demandando justicia.

La suya es una evolución curiosa, casi como la del bufón medieval, que era el que hacía reír pero el que le decía las verdades al rey.
Cuando miro para atrás me sorprendo a mí mismo. Yo comencé como periodista local en emisoras pequeñas, y a veces picaba algo en informativos de la SER o Tele 5. Hasta que se cruzó en mi camino la productora El Terrat, de Buenafuente, para la que hacía de guionista, analizando temas de actualidad, y con el personaje del “Follonero”. Así hasta que nos dieron nuestro propio programa, “Salvados”, en 2008. Yo no me veía como humorista, no era mi traje, pero sí que comenzamos con un barniz irónico, un híbrido entre la información y el humor.

¿Cuándo cambió eso?
Con el 15M.  Fue el punto de inflexión. Ya habíamos tocado temas como el despilfarro de las administraciones, las políticas fiscales y cosas así, pero vimos que el cabreo era tan grande que comenzamos a tener audiencias de “prime time”, algo que nunca se nos hubiese pasado por la cabeza con esos temas que han sido nuestra razón de ser.

¿Cómo ve su trabajo en el futuro?
Pues no lo sé, pero lo que sé es que me gusta el cambio, plantera nuevos retos como mezclar realidad y ficción como el programa sobre el “23F”, que tanta polémica causó. Me da igual que nos den palos si los caminos que abrimos me hacen ver la realidad desde otros ángulos. Por ejemplo el próximo domingo tenemos una entrevista con un exmiembro de ETA. Sé que nos van a criticar, pero no puedes trabajar pensando en el qué dirán.

Le dan un premio por la defensa de la libertad de expresión. Usted que puede decir lo que quiera, ¿cómo ve hoy la situación del periodismo?
El periodismo vive hoy un momento bipolar. Se está haciendo un periodismo muy bueno pero las empresas están en quiebra, viven una situación terrible. Yo animaría a los editores a que fuesen valientes, a que no defendiesen porque sí los intereses del banco acreedor y luchar. El periodismo hoy debe ser una trinchera en el que cada periodista debe pelear por sacar adelante aquello que cree frente a otros intereses, que se publique lo que algunos no quieren que se sepa, aunque esté contra los intereses económicos de ese medio.

“Ojalá que no existiese este premio”