Reportaje | Armesto hace memoria de sus inicios como profesor universitario

El Ideal Gallego-2018-10-27-008-b12febee
|

El exrrector de la Universidad, profesor emérito Xosé Luís Armesto, regresó ayer a la Facultad de Ciencias de la que fue decano para impartir su última lección: “Heisenberg 100 anos de revolución”. Pero su despedida no fue para nada encorsetada en la teoría pues entre referencias a la química cuántica, a las partículas, a las moléculas y a ínfimas unidades de medida y ante un auditorio lleno de compañeros y alumnos, no se olvidó de hacer algunos de los chascarrillos que van con su carácter.
Además de bromas, alguna que otra dedicada al también exrrector José María Barja que estaba entre el público, Armesto tuvo tiempo para emocionarse al escuchar la presentación que le hicieron y al ver que los aplausos no cesaban nada más acabar de hacer un repaso por la historia de la química hasta llegar a los postulados actuales y a las pruebas empíricas que están demostrando teorías de grandes como Heisenberg o haciendo que el ordenador cuántico esté más cerca.
Pero para experiencia la suya porque cuando se incorporó como docente a la Universidad de A Coruña esta era aún una especie de delegación de Santiago e impartían clase en los “barracóns do colexio universitario”, de los que mostró una fotografía. Desde allí tenía “unha visión privilexiada das obras de remodelación de Riazor, non das de agora, senón das do 82 para o Mundial” pero poco a poco las infraestructuras fueron mejorando. Armesto dio el salto desde la UNED en Pontevedra al campus coruñés y ocupó diversos cargos de importancia y, precisamente por eso, sus tareas no siempre fueron sencillas. 
“Como director do colexio o primeiro que fixen foi despedir á metade do profesorado porque tiñan que incorporarse docentes con capacidade de investigación”, rememoró, cuestión por la que aún nota rencores décadas después. Pero no le pesa porque amó un trabajo que entendió siempre como “servizo público”. 

Repaso a los errores
El exrrector tuvo tiempo de disculparse por su “crueldade de xuventude” porque cuando era estudiante no valoró lo suficiente a su profesor, el catedrático de química Tomás Batuecas. 
Hablando de su pasado como estudiante y vinculándolo con la evolución del mundo tecnológico, también se acordó de que puede que fuese “bastante burro” porque le llevo “máis de dous anos escribir o programa de cálculo” que utilizó para realizar su tesis. 
El tema de su lección magistral también vino seleccionado, de alguna manera de una época primigenia como profesor, pues como para dar clase en la UNED de Pontevedra todos se desplazaban desde Santiago crearon una especie de tertulias nocturnas en Marín en las que los profanos en química “non se aburriron”.

Reportaje | Armesto hace memoria de sus inicios como profesor universitario