El convento de San Francisco volverá a lucir su pavimento original de cantos

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El Convento de San Francisco volverá a lucir su pavimento original gracias a la segunda fase de los trabajos de recuperación histórica que ha comenzado la Concejalía de Infraestructuras.
Las obras que ayer mismo inició el departamento que dirige Martín Fernández Prado consistirán en la excavación para sacar a la superficie el pavimento de cantos rodados que había originariamente en el deambulatorio del claustro del convento.
Dos restauradores y dos arqueólogos serán los encargados de la actuación, que tiene una duración prevista de 25 días. El proyecto busca definir las rutas de tránsito por el yacimiento a través de la recuperación del pavimento del siglo XII, cuando se fundó el edificio.
San Francisco gozó de una gran presencia en la ciudad desde la época medieval. Fue testigo de una serie de hechos históricos de importancia, como la celebración por parte del emperador Carlos I de las Cortes de A Coruña en 1520. Tras haberse ensombrecido la relevancia del yacimiento con el paso del tiempo, el objetivo de esta actuación es volver a hacer visible este espacio histórico socialmente.
Estos nuevos trabajos forman parte del proyecto de recuperación de los yacimientos arqueológicos de la ciudad, en el que al Ayuntamiento invierte 100.000 euros y que incluyen, además del convento de San Francisco, la Torre de Valparaíso, la batería de Oza y las muestras de arte rupestre de Punta Herminia.
En el caso del convento, la primera fase se centró en la estructura de la edificación y consistió en la limpieza tanto de los muros como de los pavimentos que estaban tapados por un manto de vegetación. Además, está previsto que se actúe en la puerta de San Miguel.
En el yacimiento del parque de Eirís, –uno de los puntos estratégicos del sistema de fortificación de la ciudad donde se encuentra la Torre de Valparaíso– la idea es llevar a cabo la limpieza, saneamiento y restauración del fuerte, así como definir los vestigios romanos. La brecha que se presenta la batería de Oza en uno de los baluartes supone un peligro de derrumbe que tratará de evitar el proyecto de recuperación. Este incluye la limpieza del frente de la instalación que da a la playa y la excavación en el entorno, que se convertirá en zona ajardinada y museo.
Por último, el plan municipal incluye la limpieza de los petroglifos de la Piedra de la Brújula de Punta Herminia, que había acumulado maleza y líquenes.
El propósito del gobierno municipal con este proyecto complementario al plan director de murallas es proteger, cuidar y promocionar el patrimonio artístico y arquitectónico de la ciudad. Con una vocación divulgativa, pretende además dar a conocer tanto a los coruñeses como a los visitantes la historia de A Coruña, su pasado y sus orígenes.

El convento de San Francisco volverá a lucir su pavimento original de cantos

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